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domingo, 18 de marzo de 2012

Crónica de un Elías de Mendelssohn

El montaje del Elías de Mendelssohn del que hablamos hoy es un proyecto de la Fundación Excelentia en el que están involucradas la Orquesta Clásica Santa Cecilia y La Sociedad Coral de Madrid y que culmina en un concierto programado para el día 16 de marzo de 2012.
 

    Sin embargo, el proceso de preparación comienza a primeros de septiembre cuando el coro empieza los ensayos de los muchos números de que consta la obra. La edición que se va a usar es la Bärenreiter urtext y los preparadores serán en principio Javier Corcuera y Nacho Rodríguez. Más adelante se incorpora también Miguel Ángel García Cañamero mientras que Javier Corcuera se desvincula del proyecto.

Comienza el trabajo
   Al principio se alterna en los ensayos la preparación de la segunda sinfonía de Mahler que se pudo interpretar en el Auditorio Nacional en noviembre del 2011. A partir de esa fecha la preparación del Elías es intensiva. Llegados a Navidad todavía quedaban números por leer y a la vuelta de vacaciones empezaba a cundir cierta preocupación por el ritmo de aprendizaje.
    A finales de enero, con todo ya práctica mente leído, empezamos a ir viendo que las piezas sonaban cada vez mejor. Nacho Rodríguez es el responsable de ello pues el coro se siente bien guiado por él. Seguramente al cuitado director le resulta cansino pedir tantas veces silencio durante los ensayos, pero hay que concluir que se avanza.

El curso de Ashworth
     Por fin, a finales de febrero, el coro puede beneficiarse de un curso intensivo de fin de semana con Alexander Ashworth para trabajar unos cuantos números con buena práctica de técnicas vocales, desinhibición e interpretación. El curso de fin de semana fue un éxito y todos quedaron muy complacidos con el trabajo realizado, Además, los números trabajados quedaron muy afianzados y desde el punto de vista de la motivación tuvo un efecto extraordinario.
     En los ensayos de finales de febrero y primera mitad de marzo se ven muchos números en cada ensayo y se empiezan a trabajar los cuartetos que serán interpretados por miembros del coro. Los compañeros que no participan en estos cuartetos ven con admiración el arrojo de los voluntarios. Porque cantar así en el Auditorio nacional delante de tanta gente no es ninguna broma para un aficionado.

Los ensayos con Ragnar Bohlin
 
     Y llega la semana del concierto. El lunes 12 y el martes 13 de marzo son los ensayos con el director del concierto Ragnar Bohlin. Persona simpática, extraordinariamente agradable y de una profesionalidad y sensibilidad que el coro percibe desde el primer momento. Se entiende que  el director del Coro de la Sinfónica de San Francisco ha de ser un gran músico y podemos percibirlo sin ninguna dificultad. El primer día llega tarde por causa de algún retraso en el vuelo. Asombra pensar que alguien que llega de tan lejos en avión y sin descansar ni un minuto se pone a dirigir un coro hasta las diez y media de la noche. El martes prueba con el coro unos ejercicios de voz y entonación memorables, de gran musicalidad y exquisitamente acompañados por él al piano. Cada día se ve una mitad del oratorio. Sus correcciones incluyen insistencia en la correcta pronunciación del alemán, fraseo y acentuación. En los compases más expresivos pide un cierto vibrato, en el que no somos muy expertos. La petición suele acompañarla con gestos gráficos de ademanes de violinista o chelista. Es muy exigente con la afinación. En algún momento hace ver al coro la especial dificultad que entraña afinar los segundos, sextos y séptimos grados de la escala. Muestra como fallos de afinación que van apareciendo se corresponden con estos grados.

1º ensayo con orquesta
   El primer ensayo con orquesta comienza con mucho retraso por algún malentendido organizativo. El coro entra en silencio en la sala y puede asistir al último tramo del ensayo de los solistas. Hay que decir que todo el mundo comenta complacido la calidad de los mismos.
    El salón de actos del IES Ciudad Escolar no es adecuado para este tipo de ensayos y enseguida se ve. El coro está en el patio de butacas y la orquesta en el escenario. No entendemos bien cómo va lo de las entradas de las voces pues estamos lejos del director.
    Los cantores se han situado en las butacas de forma muy desperdigada. Poco a poco se van dando cuenta de lo poco adecuado que resulta esto y, sin que nadie diga nada, el coro se va reagrupando y acercando todo lo que se puede al escenario donde está la orquesta. En fin, al principio, los desajustes con la orquesta son constantes. Ésta casi no se oye desde las butacas  y sólo en algún golpe de timbal o de trompeta se ve que el canto va por detrás o por delante de la orquesta. El coro estaba acostumbrado a un director en exclusiva y ahora parece que las indicaciones son más para la orquesta y esto da pie a despistes. Además, con el texto en alemán los cantores miran más la partitura que la batuta con lo que el resultado es penoso. La ventaja es que obliga a mirar más hacia el director, lo cual siempre es conveniente. Poco a poco la cosa va mejorando. El octeto sale muy mal al principio, pero al hacer subir a los cantores al escenario la diferencia es abismal. Al bajar de él, los compañeros que se han atrevido con el octeto son aplaudidos por los demás. No da tiempo a ver toda la primera parte, por lo que en el próximo y último ensayo habrá que emplearse a fondo.
    Se nos dice que el próximo ensayo será en la sala de ensayo con  lo que esperamos que todo vaya mejor.

2º ensayo con orquesta
     También con algún retraso empieza el segundo ensayo pues al entrar el coro, sale la orquesta para su descanso. Efectivamente, esta vez se canta en la sala de ensayo que ya conocemos de otras veces. Cuando se empiezan a ver los números de la segunda parte se comprueba efectivamente que todo va muchísimo mejor, la orquesta se oye perfectamente y ayuda mucho  a seguir ritmos y entonaciones. Se trabaja mucho más deprisa y los ánimos cobran nuevos bríos.
    El coro puede apreciar en todo su esplendor la belleza de todos los números y la espectacularidad de los últimos. Dado que la orquesta debe ensayar su parte y sólo dispone de dos ensayos, no se puede dedicar más tiempo al ensayo de coro, lo cual es una pena porque, aunque las obras están más que estudiadas, elevaría el nivel de seguridad del coro, especialmente en las entradas.

Prueba acústica en el Auditorio Nacional
     La prueba es a las dos de la tarde y no se espera mucha asistencia de cantores. Así parece a esa hora en que no llegan ni a veinte, pero a lo largo de los diez o quince minutos siguientes se va sumando gente hasta formar un grupo bastante nutrido. Se diría que rondando el 75%. Para la hora que es no está mal.
Se repasan todas las entradas de todos los números, es decir las primeras líneas. Sólo hay hora y media para todo y se aprovecha de esta manera. El resultado es bastante satisfactorio y todo hace presagiar que el concierto va a salir bastante bien.

El concierto
   El coro está convocado a las seis de la tarde, es decir, hora y media antes del concierto. Las salas para cambiarse y dejar las cosas son las de siempre, unas salas de ensayo junto a la sala grande de ensayo del Coro Nacional. Esta sala no se podrá usar hasta las siete menos cuarto según se nos dice. Se han mandado instrucciones por correo electrónico para saber cuando levantarse y sentarse. Son muy detalladas, señalando el compás exacto en que hay que efectuar la maniobra. Se ve gente sentada apuntando en la partitura los momentos señalados.
    Ragnar Bohlin quiere hacer los ejercicios de entonación y un poco de ensayo y hay que apañarse en la sala que tenores y bajos usan para cambiarse, allí hay un gran piano Stenway y a él se sienta el director y con todo el coro reunido y ya vestido para la ocasión (hombres con traje y camisa negros y señoras de vestido largo negro) comienzan los ejercicios. Como ya tuvimos ocasión de comprobar, los ejercicios son ingeniosos y quedan muy bonitos con el acompañamiento pianístico. Se ve que Bohlin no sólo es director, antes es un buen pianista y consumado cantante de oratorio. Un músico muy completo que transmite confianza. Por fin se puede acceder a la sala grande de ensayo y se ven varios segmentos de algunos números. Todo parece ir bastante bien.
     Por fin, Bohlin sale para ir a cambiarse pues quedan veinte minutos para el concierto y Nacho Rodríguez nos da las últimas instrucciones. Salimos camino de las puertas de acceso y se forman las filas para acceder al escenario y los bancos de coro. Por una puerta bajos y contraltos y por la otra sopranos y tenores. En las filas primeras se colocarán las altos con los bajos detrás de ellas y las sopranos, con los tenores detrás.
    Comienza el concierto con un auditorio que parece lleno entre dos tercios y tres cuartos de su aforo. Los primeros números van bien, pero llegamos al n.5 con la entrada de bajos del "Aber der Herr sieht nicht" que es bastante vacilante lo cual  produce un cierto nerviosismo en el coro, pero la pieza transcurre por lo demás bien. La primera parte tiene algunos desajustes con la orquesta, pero el coro demuestra que se sabe bien la obra, pues a pesar de las poco claras indicaciones del director y el poco ensayo con la orquesta, el coro demuestra saber como corregir rápidamente estos desajustes. Al terminar hay aplausos y cuando salen el director y los solistas, el bajo mira complacido hacia coro aplaudiendo su actuación.
    En el descanso Nacho Rodríguez nos tranquiliza diciéndonos que la cosa no va mal a pesar de los fallos y que el sonido es bueno.
     Comienza la segunda parte con la famosa aria de soprano "Höre Israel", desde los bancos de coro no se oye mucho por estar a su espalda, pero se puede apreciar la calidad de la cantante. En seguida atacamos el coro n.22 "Fürchte dich nicht" que transcurre bien, el número 23, recitativo con coro, en donde se debe contestar a la soprano unas frases a lo largo del número, también sale bien aunque la orquesta resuena algo después de acabar cada una las frases. Pero, por fin llegamos al número 24 del "Wehe ihm" donde no se sabe bien que pasa pero a partir del compás 9 o 10 las distintas voces se pierden en la polifonía y hasta aproximadamente el 23 no se recobran. 13 compases eternos que parecen siglos. La sensación del auditorio lleno de gente que tiene ante sí a un coro perdido, que no sabe por donde va la orquesta, ni el director, es angustiosa. Afortunadamente, queda todavía buena parte de la pieza y el rotundo final sale bien. Hablando con gente del público a la salida, nadie pareció advertir nada, lo cual me parecía increíble. Lo que es seguro es que el coro queda en un estado de nervios considerable. No es explicable que pase esto en un número que nunca dio problemas de desajuste, ni en los ensayos con piano ni en en el de orquesta. La suerte también juega un papel. Como el coro conoce bien la pieza logramos recomponerla, pero el mal rato pasado es inevitable.
    A partir de ahí, vamos mejorando. El director mira con gestos de aprobación al acabar el coro siguiente y se va recobrando en lo posible la confianza perdida. En el número final hubo un pequeño amago de desajuste en la fuga que se corrige muy rápidamente y al acabar el "Amen" final el público rompe en aplausos. Director y solistas han de salir y entrar varias veces. Las dos sopranos del coro que han participado en cuartetos con las solistas salen a saludar por indicación del director y también los cantores que han cantado el octeto. Estos compañeros le han echado mucho valor y lo han hecho francamente bien, Las dos sopranos nuestras han estado realmente espléndidas. Los solistas aplauden al coro, que es ovacionado cuando el director le manda levantarse.
    Al ir saliendo del escenario en fila por la puerta está Ragnar Bohlin esperando junto a la puerta del camerino y va dando la mano a todos agradeciendo el trabajo realizado. Es un detalle muy amable que se agradece, Incluso posa pacientemente con algunas compañeras para fotos.
    Aparte del fallo del n.24 lo demás no ha ido mal. El coro ha aguantado los nervios, está aprendiendo a cantar en un escenario como este y la experiencia reciente ha de ser una buena lección para el futuro. Volvemos en septiembre con Mozart.

lunes, 12 de marzo de 2012

Crónica de un Requiem por el 11-M

     El pasado 11 de marzo de 2012 tuvo lugar un concierto homenaje a las víctimas del atentado terrorista  del 11 de marzo de 2004 en la parroquia de San Pedro y San Pablo de Coslada (Madrid).
     Es este un día de homenajes un tanto extraño por la facilidad y empeño que tenemos en España por politizarlo todo 8o tienen los políticos). Para la sociedad española se trata de un día funesto desde el punto de vista humano e histórico. Murieron 192 personas de varias nacionalidades que iban por la mañana a su trabajo, tomando el tren de cercanías que les trasladaba al centro de Madrid desde poblaciones que aquí llamamos del corredor del Henares: Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz, San Fernando de Henares, Coslada, Vicálvaro, El Pozo del Tío Raimundo y el barrio de Santa Eugenia.
     Aquel día el Partido Popular con su insistencia en la culpabilidad de ETA y su falta de transparencia, cuando no por sus informaciones más que discutibles, perdió la confianza del votante y perdió así las elecciones y el poder pocos días después. Mucha gente de ideología derechista no ha considerado ética la actitud del Partido Socialista y se ha visto atrapada en una serie de hechos posteriores como son los resultados del juicio. Al mismo tiempo los votantes y políticos de izquierda vieron en la actitud del Partido Popular una tendencia a negar interesadamente la realidad, pues se suponía que si el atentado se relacionaba con la causa islamista, la gente lo vería como una consecuencia de la participación española en la guerra de Iraq propiciada por el presidente conservador José María Aznar que tanto rechazo suscitó en su día.
     Desde entonces han surgido Asociaciones de víctimas del terrorismo de varios colores políticos con actitudes muy distintas.
     Este día concreto de 11 de marzo de 2012 se caracteriza por la convocatoria de una manifestación en contra de las medidas sociales y económicas del Gobierno conservador de Mariano Rajoy. Unas asociaciones de víctimas han visto esta convocatoria como inapropiada por considerarse una falta de respeto por los muertos y afectados del atentado y a otras asociaciones, sin embargo, les ha parecido de lo más normal. La verdad es que no está el día definido como de luto nacional, y la gente va al cine o al fútbol como si fuera cualquier otro domingo. Quizá se debería haber explicado por parte de estas asociaciones  que se han sentido ofendidas, porqué estas actividades de ocio no se consideran incompatibles con un día así y manifestarse sí que lo es. Es decir, porqué se puede gritar en el estadio animando a tu equipo y no se puede gritar en la calle reclamando la devolución de unos derechos. Puede que la politización de fondo sea el factor que explica este fenómeno.
     La gente del común no creo que se plantee mucho estas disquisiciones y no pocos cantores o público no ven problema en asistir a la manifestación por la mañana y al concierto del que hablamos hoy, por la tarde. Hablamos de un acontecimiento importante dónde se reúne gente sin colores políticos, y creyentes, agnósticos y ateos cantan juntos una obra sacra en una iglesia, como homenaje a unas víctimas inocentes que pertenecen a su propio colectivo, que no es otro que ese tan importante como el de la gente corriente, que ya mereció esa fantástica Fanfarria en su honor escrita por Aaron Copland. La gente corriente va a manifestaciones, al fútbol, al cine y a conciertos homenaje como éste.
     El concierto del que hablamos corre a cargo a cargo de la Agrupación Coral de Coslada dirigida por Felipe García-Vao Bel que también hacía de solista tenor y al órgano Rupert Damerell, Pedro Adarraga se hace cargo de la percusión y de la parte de solista de bajo. Las otras solistas son Concepción Díaz, soprano y Marta Bornaechea, alto.
     Las obras programadas son:
  • Dos obras para órgano y violín a cargo de Wellington Borges y Ema Bucur (violín):
    • Nearer my good to Thee. Lowell Mason
    • Tema de la Lista de Schindler. John Williams
  • Ave verum. W.A. Mozart
  • Requiem. W.A. Mozart
  • Haleluyah. Del Messiah de G.F. Haendel
     La Agrupación Coral de Coslada pide refuerzos para el concierto y nos presentamos bastantes. De hecho, queda un coro bastante nutrido sin descompensación entre hombres y mujeres. Se temía poca presencia de tenores y ciertamente se llega a un número equivalente a las otras cuerdas, es decir, más o menos 15 componentes. Lá única condición para participar es conocer las obras.
     El acto comienza con palabras dirigidas al público por representantes de asociaciones organizadoras, el párroco por la parroquia y otras personas representando a la asociación de de las comunidades emigrantes en España, la Asociación 11-M de afectados por el terrorismo, etc. También habla el embajador de Rumanía que asiste al acto desde la primera fila de bancos. Hubo muertos en aquellos atentados entre los ciudadanos de Coslada (Creo recordar que se dijo que 12) y no pocos rumanos en la cifra total. Se trata de una zona bastante poblada de inmigrantes de Rumanía y otros países de Europa del este.
La iglesia de San Pedro y San Pablo en Coslada.
     Como no puede ser de otra manera el acto es muy emotivo. El recuerdo de aquel día está en la mente de todo el mundo y, a pesar de los 8 años transcurridos, sigue vivo en la mente de todos. Sin embargo, no es un acto triste. Se ha venido a cantar o a escuchar la música. Hemos venido todos a sentir emociones conectadas al deseo de vivir en paz, de vivir en una sociedad presidida por una ética elevada y de convivir juntos en armonía independientemente del lugar donde se ha nacido.
     El director de la Agrupación Coral de Coslada es persona muy positiva y vivaz. Hace salir a los cantores a un huerto que hay en la parroquia para comenzar los ejercicios de entonación y a partir de las cinco y media comienza el ensayo en la iglesia con el acompañamiento de órgano y percusión. 
     Como no hay mucho tiempo se ensaya deprisa, aunque el director parece complacido con los resultados que va viendo. Más tarde, al preguntarle en un aparte cómo suena, dice amablemente que es el mejor coro que ha dirigido nunca, dice que es como "conducir un Ferrari".
     Por fin, cuando el concierto va a comenzar, la primera dificultad es el orden de entrada a la sala. Como siempre pasa parece que hay un cierto desconcierto, pero acaba por salir bien. Una vez en posición, hay que aguantar a pie firme todas las intervenciones de las asociaciones e instituciones participantes. Es de agradecer que nadie se excede de un tiempo razonable en sus alocuciones.
     Las piezas programadas transcurren bien. Con seguridad, el Requiem podría haber estado más ensayado, pero no va mal. Sólo en el segundo hosanna hay un problema de ensamblaje de las voces ceca del final, pero es el único fallo de una cierta entidad. Estos fallos pueden ser disculpables en un coro de aficionados. La falta de entrega o el cantar sin emoción sí que hubiera sido imperdonable. Esto es algo en lo que insiste mucho el maestro Javier Busto y en lo que coincidimos al cien por cien.
     El éxito final es apoteósico. El público puesto en pie aplaude y grita "bravos" repetidos. Quizá la interpretación no haya sido canónica, pero ha sido más que digna y la emoción se ha transmitido. La gente corriente ha cantado para la gente corriente en homenaje a ciertas víctimas inocentes que eran, pues eso: gente corriente. Da ánimo y esperanza en este país, ver estos actos de unidad donde españoles, rumanos, inmigrantes en general, gente de todo credo e ideología se reúnen para una cosa tan sencilla como esta. Las víctimas del 11 de marzo lo merecen y la gente corriente también.
     El director, Felipe García-Vao Bel, puede estar bien satisfecho del resultado. 


jueves, 23 de febrero de 2012

El Elías/Elijah de Mendelssohn en Coralea



Se acaba de publicar en Coralea mi último articulo. Esta vez va sobre el oratorio Elías de Mendelssohn, obra que la Sociedad Coral de Madrid está preparando y que podrá oírse en el Auditorio nacional de Madrid el 16 de abril de 2012.
Para ver el artículo:  Elías, Mendelssohn y el álbum de Humboldt



Es un artículo algo más largo de lo habitual porque intenta dar información desde varios puntos de vista. Pensé que era preciso hablar del interés de Mendelssohn por la música sacra y por el oratorio, porque en esto es un autor muy singular. El hecho de estudiar y reestrenar la Pasión según San Mateo con veinte años es un hecho importantísimo para la biografía de este músico y de la cultura alemana. Me he remontado a la juventud de Mendelssohn para explicar la última obra del autor porque, en cierto sentido, es una obra de toda una vida.
Lo he unido a la pequeña historia del álbum de Humboldt porque, aparte de ser otro pequeño milagro de ese desastre que fue la segunda guerra mundial digno de contarse, está unida su historia a la de Mendelssohn aunque solo sea por eso de que todo en la vida está conectado y sólo hay que darle vueltas a la madeja para ver por dónde.
He querido colaborar a un mayor conocimiento de la obra, sobre todo pensando en mis compañeros de coro. Espero que alguno se lo lea. Para entender la obra es preciso saber que va de conversiones, que ya en el Paulus trató este tema y que hay un mensaje. Siempre en la obra de un autor que siente un profundo sentimiento por algo (en este caso la religión) hay un semillero de simbolismos y posibilidades de leer entre líneas que conviene desentrañar, siquiera mínimamente.
Me interesa Mendelssohn porque es un autor muy moderno y futurista para su época, y que al mismo tiempo es un profundo conocedor y admirador del pasado. Es director de orquesta en el sentido moderno. Es decir, programa la temporada de la Gewandhaus de Leipzig,  orquesta sinfónica que no está bajo el patronazgo de ningún noble y que tiene su propio auditorio (Gewandhaus o Sociedad de pañeros) y con un público aficionado perteneciente a la burguesía culta.

    
La Gewandhaus de Leipzig original y actual

Es un pionero en el uso de la batuta y libera al concertino de sus habituales deberes de marcar los ritmos y dar las entradas. Él lo hace todo, es decir como se hace hoy. Vemos como la vida musical de Leipzig se parece mucho a la que puede hoy disfrutarse en una ciudad europea o americana y esto entonces era excepcional. Mendelssohn ha marcado el camino que han seguido las orquestas que fueron apareciendo en los siglos XIX y XX.
Se suele decir que Mendelssohn es el compositor "feliz". Tuvo la mejor de las educaciones, nunca tuvo problemas económicos, ni problemas sentimentales, pues fue un rico hombre casado con una encantadora mujer y con unos hijos maravillosos. Fue admirado y reverenciado y su música se difundió por Europa siempre sin problemas. Sin embargo, cuando alguna vez se le preguntó si una biografía así podía dar grandes frutos artísticos, contestó que no hace falta sufrir grandes desgracias para tener una vida dura, con preocupaciones de toda índole. No fue un hombre atormentado, pero sí preocupado por muchas cosas, especialmente religiosas, artísticas e, incluso, políticas. Efectivamente, se dice que le preocupaba la vida política que le tocó vivir y que el Elías se escribió para dar un imagen simbólica de lo que podía verse en aquella Alemania de entonces. Recordemos que Mendelssohn nace en Hamburgo de donde tiene que huir de niño por causa de la guerra napoleónica, vive muchos años en Berlín, capital política de Prusia y acaba su carrera en la capital económica de Sajonia. Reinos y estados independientes que expedían sus propios pasaportes y que obligaban a un permanente viajero como Mendelssohn a hacer trámites burocráticos de todo tipo para viajar de un lado a otro de Alemania.
La preocupación por la unidad alemana empieza  extenderse. El mismo año del estreno del Elías, Bismarck empieza su carrera política en Berlín y comienza a trabajar por su objetivo de unidad germánica que culminará en la década de los setenta con la fundación del Segundo Reich. Es la lucha del héroe que tiene  un fin mesiánico donde se mezclan ideales éticos, políticos, culturales etc. Es decir, un Elías.
Curiosamente, donde este oratorio nace y tiene un éxito enorme es en Inglaterra, país que Mendelssohn adoraba y que prefería incluso a Italia. Los paisajes de Escocia, del Mar del Norte, por no hablar de las Hébridas le fascinaban. Hablaba un extraordinario inglés y viajó con frecuencia por todo el Reino Unido. Allí era reverenciado. Se iniciaba por entonces el interés por la música en las clases burguesas. Comenzaron allí los empresarios a montar conciertos y la gente medianamente pudiente tomó como costumbre colocar un piano en el salón. No había compositores de primer nivel en aquellas tierras y los autores alemanes solían tener mucho éxito, quizá con el terreno abonado que dejaron Haendel y Haydn en años no muy lejanos. Así, Liszt o Mendelssohn provocaban entusiasmos más que notables en las audiencias británicas.
El Elías en Inglaterra es toda una institución. Es más que un oratorio, como a veces se dice. Al igual que el Mesías, ha suscitado la aprobación de un público ávido de música y que ha tenido pocos prejuicios en acoger músicos extranjeros, quizá por lo ya dicho, no había surgido en Inglaterra un músico de gran talla desde Henry Purcell y de eso ya había pasado mucho tiempo.
Ahora es una típica obra de repertorio en todo el mundo que se canta en alemán o en inglés, pues a ambos idiomas pertenece por derecho propio.
Me siento muy satisfecho con el resultado y por contribuir aunque sea mínima y malamente a la difusión de una obra que merece la pena.

martes, 20 de diciembre de 2011

El Apocalipsis según Schmidt en Coralea

Septiembre 2011. Artículo para Coralea sobre el Libro de los 7 sellos de Franz Schmidt:
Para leer el artículo: El Apocalipsis según Schmidt

Es un artículo paralelo al de Distler. Me interesa enormemente esta época que acaba en la segunda guerra mundial. Qué vidas tuvieron aquellos personajes de entonces. Se me ocurrió hacer un reportaje a lo National Geographic para variar un poco. Era preciso hablar de una obra tan monumental y tan desconocida en España.