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jueves, 6 de agosto de 2015

Bruckner: Salvum fac pupulum, antífona para coro. WAB 40.


Salvum fac populum tuum, Domine,

et benedic hereditati tuae.
Et rege eos,
et extolle illos usque in aeternum.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

    Emparentado con el Te Deum de 1884, Bruckner compone este Salvum fac homine usando melodías gregorianas con versos cantados alternativamente como canto llano y en falsobordone a cuatro voces.

    El texto corresponde a lo que se suele denominar el "Himno Ambrosiano" pues dice la leyenda que, con ocasión del bautizo de San Agustín de Hipona durante su estancia en Milán, el obispo San Ambrosio, durante la ceremonia del sacramento habría improvisado unos versos cantados que serían contestados por el santo filósofo formando entre ambos el texto que conocemos. La leyenda será cierta o no, pero es hermosa y por ello la contamos.

Bruckner: Locus iste



Locus iste a Deo factus est,
inaestimabile sacramentum,
irreprehensibilis est.


Este lugar es obra de Dios,
misterio (de valor) inestimable
y libre de todo defecto.


    Bruckner fue organista en la iglesia de San Florian de Viena durante muchos años, de hecho está enterrado bajo el gran órgano de esta iglesia. Siendo organista allí compone este motete que tanto gusta cantar a los coros mixtos desde entonces.

    Aunque no tiene obra para el instrumento que tanto amaba, sí que compone música para ser interpretada en el templo, por ejemplo, este Locus iste que nace para la ceremonia de dedicación de la capilla votiva de la Catedral de Linz en 1869. Es decir, es una obra que el autor escribe contando ya cuarenta y cinco años de edad, y en la que deja ver una influencia de su admirado Wagner en la melodía y armonía iniciales (se ha señalado un parecido en este sentido con el coro de los peregrinos de Tannhauser), pero que da paso a una escritura más personal a partir de la palabra "inestimabile".