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sábado, 8 de agosto de 2015

Felix Mendelssohn Bartholdi: Herbstlied Opus 48.6




Holder Lenz, du bist dahin! Nirgends, nirgends darfst du bleiben!
Wo ich sah dein frohes Blüh'n braust des Herbstes banges Treiben.
Wie der Wind so traurig fuhr durch den Strauch, als ob er weine;
Sterbeseufzer der Natur schauern durch die welken Haine,
Wieder ist, wie bald, wie bald, mir dahin ein Jahr geschwunden.
Fragend rauscht es durch den Wald: hat dein Herz sein Glück gefunden?
Waldesrauschen, wunderbar hast du mir das Herz getroffen!
Treulich bringt ein jedes Jahr neues Laub wie neues Hoffen.
Dorada primavera, ya estás aquí! Y a ningún lado llegas para quedarte!
Donde quiera que vea tu alegre florecer, intuyo ya las señales del otoño
Como el viento que, triste lamento, sopla entre los arbustos
abundan ya por las marchitas praderas los últimos alientos de la naturaleza...
Un año más –qué pronto, qué pronto- ha pasado de mi vida
mientras escucho los rumores del bosque que preguntan: ¿ha encontrado tu corazón ya su alegría?
Rumor del bosque maravilloso, has hecho blanco en mi corazón!
Fiel trae cada año, con la nueva hierba, una nueva esperanza





El 19 de julio de 1839 Felix Mendelssohn pasó un día en el campo organizado por burgueses de Frankfurt y allí un pequeño coro dio la sorpresa interpretando algunas canciones suyas incluyendo algunas del opus 48. Mendelssohn, entusiasmado, incluso pintó una acuarela para que no se le olvidara tan lindo día. La Naturaleza le pareció entonces el mejor auditorio del mundo. Escribió una carta al amigo poeta Klingemann donde decía “parece de lo más natural en cualquier música que cuatro personas paseen bien por el bosque o bien en barca por el río y una melodía esté con ellos o dentro de ellos”.
Goethe, que tanto admiró al niño Mendelssohn, introdujo el culto a la Naturaleza en el romanticismo alemán. He aquí un fruto paradigmático, Herbstlied o Canción de Otoño, poema del poeta teósofo Nikolaus Lenau que canta los paisajes otoñales de Austria y Hungría que tanto ama. Mendelssohn viste el poema con música con el entusiasmo que este tipo de temas de suscita siempre, como cuando pone música a la cueva de Fingals en las Hébridas o en varios Poemas sin palabras. El dúo Mendelssohn y Lenau inventan esta acuarela sonora.


domingo, 18 de marzo de 2012

Crónica de un Elías de Mendelssohn

El montaje del Elías de Mendelssohn del que hablamos hoy es un proyecto de la Fundación Excelentia en el que están involucradas la Orquesta Clásica Santa Cecilia y La Sociedad Coral de Madrid y que culmina en un concierto programado para el día 16 de marzo de 2012.
 

    Sin embargo, el proceso de preparación comienza a primeros de septiembre cuando el coro empieza los ensayos de los muchos números de que consta la obra. La edición que se va a usar es la Bärenreiter urtext y los preparadores serán en principio Javier Corcuera y Nacho Rodríguez. Más adelante se incorpora también Miguel Ángel García Cañamero mientras que Javier Corcuera se desvincula del proyecto.

Comienza el trabajo
   Al principio se alterna en los ensayos la preparación de la segunda sinfonía de Mahler que se pudo interpretar en el Auditorio Nacional en noviembre del 2011. A partir de esa fecha la preparación del Elías es intensiva. Llegados a Navidad todavía quedaban números por leer y a la vuelta de vacaciones empezaba a cundir cierta preocupación por el ritmo de aprendizaje.
    A finales de enero, con todo ya práctica mente leído, empezamos a ir viendo que las piezas sonaban cada vez mejor. Nacho Rodríguez es el responsable de ello pues el coro se siente bien guiado por él. Seguramente al cuitado director le resulta cansino pedir tantas veces silencio durante los ensayos, pero hay que concluir que se avanza.

El curso de Ashworth
     Por fin, a finales de febrero, el coro puede beneficiarse de un curso intensivo de fin de semana con Alexander Ashworth para trabajar unos cuantos números con buena práctica de técnicas vocales, desinhibición e interpretación. El curso de fin de semana fue un éxito y todos quedaron muy complacidos con el trabajo realizado, Además, los números trabajados quedaron muy afianzados y desde el punto de vista de la motivación tuvo un efecto extraordinario.
     En los ensayos de finales de febrero y primera mitad de marzo se ven muchos números en cada ensayo y se empiezan a trabajar los cuartetos que serán interpretados por miembros del coro. Los compañeros que no participan en estos cuartetos ven con admiración el arrojo de los voluntarios. Porque cantar así en el Auditorio nacional delante de tanta gente no es ninguna broma para un aficionado.

Los ensayos con Ragnar Bohlin
 
     Y llega la semana del concierto. El lunes 12 y el martes 13 de marzo son los ensayos con el director del concierto Ragnar Bohlin. Persona simpática, extraordinariamente agradable y de una profesionalidad y sensibilidad que el coro percibe desde el primer momento. Se entiende que  el director del Coro de la Sinfónica de San Francisco ha de ser un gran músico y podemos percibirlo sin ninguna dificultad. El primer día llega tarde por causa de algún retraso en el vuelo. Asombra pensar que alguien que llega de tan lejos en avión y sin descansar ni un minuto se pone a dirigir un coro hasta las diez y media de la noche. El martes prueba con el coro unos ejercicios de voz y entonación memorables, de gran musicalidad y exquisitamente acompañados por él al piano. Cada día se ve una mitad del oratorio. Sus correcciones incluyen insistencia en la correcta pronunciación del alemán, fraseo y acentuación. En los compases más expresivos pide un cierto vibrato, en el que no somos muy expertos. La petición suele acompañarla con gestos gráficos de ademanes de violinista o chelista. Es muy exigente con la afinación. En algún momento hace ver al coro la especial dificultad que entraña afinar los segundos, sextos y séptimos grados de la escala. Muestra como fallos de afinación que van apareciendo se corresponden con estos grados.

1º ensayo con orquesta
   El primer ensayo con orquesta comienza con mucho retraso por algún malentendido organizativo. El coro entra en silencio en la sala y puede asistir al último tramo del ensayo de los solistas. Hay que decir que todo el mundo comenta complacido la calidad de los mismos.
    El salón de actos del IES Ciudad Escolar no es adecuado para este tipo de ensayos y enseguida se ve. El coro está en el patio de butacas y la orquesta en el escenario. No entendemos bien cómo va lo de las entradas de las voces pues estamos lejos del director.
    Los cantores se han situado en las butacas de forma muy desperdigada. Poco a poco se van dando cuenta de lo poco adecuado que resulta esto y, sin que nadie diga nada, el coro se va reagrupando y acercando todo lo que se puede al escenario donde está la orquesta. En fin, al principio, los desajustes con la orquesta son constantes. Ésta casi no se oye desde las butacas  y sólo en algún golpe de timbal o de trompeta se ve que el canto va por detrás o por delante de la orquesta. El coro estaba acostumbrado a un director en exclusiva y ahora parece que las indicaciones son más para la orquesta y esto da pie a despistes. Además, con el texto en alemán los cantores miran más la partitura que la batuta con lo que el resultado es penoso. La ventaja es que obliga a mirar más hacia el director, lo cual siempre es conveniente. Poco a poco la cosa va mejorando. El octeto sale muy mal al principio, pero al hacer subir a los cantores al escenario la diferencia es abismal. Al bajar de él, los compañeros que se han atrevido con el octeto son aplaudidos por los demás. No da tiempo a ver toda la primera parte, por lo que en el próximo y último ensayo habrá que emplearse a fondo.
    Se nos dice que el próximo ensayo será en la sala de ensayo con  lo que esperamos que todo vaya mejor.

2º ensayo con orquesta
     También con algún retraso empieza el segundo ensayo pues al entrar el coro, sale la orquesta para su descanso. Efectivamente, esta vez se canta en la sala de ensayo que ya conocemos de otras veces. Cuando se empiezan a ver los números de la segunda parte se comprueba efectivamente que todo va muchísimo mejor, la orquesta se oye perfectamente y ayuda mucho  a seguir ritmos y entonaciones. Se trabaja mucho más deprisa y los ánimos cobran nuevos bríos.
    El coro puede apreciar en todo su esplendor la belleza de todos los números y la espectacularidad de los últimos. Dado que la orquesta debe ensayar su parte y sólo dispone de dos ensayos, no se puede dedicar más tiempo al ensayo de coro, lo cual es una pena porque, aunque las obras están más que estudiadas, elevaría el nivel de seguridad del coro, especialmente en las entradas.

Prueba acústica en el Auditorio Nacional
     La prueba es a las dos de la tarde y no se espera mucha asistencia de cantores. Así parece a esa hora en que no llegan ni a veinte, pero a lo largo de los diez o quince minutos siguientes se va sumando gente hasta formar un grupo bastante nutrido. Se diría que rondando el 75%. Para la hora que es no está mal.
Se repasan todas las entradas de todos los números, es decir las primeras líneas. Sólo hay hora y media para todo y se aprovecha de esta manera. El resultado es bastante satisfactorio y todo hace presagiar que el concierto va a salir bastante bien.

El concierto
   El coro está convocado a las seis de la tarde, es decir, hora y media antes del concierto. Las salas para cambiarse y dejar las cosas son las de siempre, unas salas de ensayo junto a la sala grande de ensayo del Coro Nacional. Esta sala no se podrá usar hasta las siete menos cuarto según se nos dice. Se han mandado instrucciones por correo electrónico para saber cuando levantarse y sentarse. Son muy detalladas, señalando el compás exacto en que hay que efectuar la maniobra. Se ve gente sentada apuntando en la partitura los momentos señalados.
    Ragnar Bohlin quiere hacer los ejercicios de entonación y un poco de ensayo y hay que apañarse en la sala que tenores y bajos usan para cambiarse, allí hay un gran piano Stenway y a él se sienta el director y con todo el coro reunido y ya vestido para la ocasión (hombres con traje y camisa negros y señoras de vestido largo negro) comienzan los ejercicios. Como ya tuvimos ocasión de comprobar, los ejercicios son ingeniosos y quedan muy bonitos con el acompañamiento pianístico. Se ve que Bohlin no sólo es director, antes es un buen pianista y consumado cantante de oratorio. Un músico muy completo que transmite confianza. Por fin se puede acceder a la sala grande de ensayo y se ven varios segmentos de algunos números. Todo parece ir bastante bien.
     Por fin, Bohlin sale para ir a cambiarse pues quedan veinte minutos para el concierto y Nacho Rodríguez nos da las últimas instrucciones. Salimos camino de las puertas de acceso y se forman las filas para acceder al escenario y los bancos de coro. Por una puerta bajos y contraltos y por la otra sopranos y tenores. En las filas primeras se colocarán las altos con los bajos detrás de ellas y las sopranos, con los tenores detrás.
    Comienza el concierto con un auditorio que parece lleno entre dos tercios y tres cuartos de su aforo. Los primeros números van bien, pero llegamos al n.5 con la entrada de bajos del "Aber der Herr sieht nicht" que es bastante vacilante lo cual  produce un cierto nerviosismo en el coro, pero la pieza transcurre por lo demás bien. La primera parte tiene algunos desajustes con la orquesta, pero el coro demuestra que se sabe bien la obra, pues a pesar de las poco claras indicaciones del director y el poco ensayo con la orquesta, el coro demuestra saber como corregir rápidamente estos desajustes. Al terminar hay aplausos y cuando salen el director y los solistas, el bajo mira complacido hacia coro aplaudiendo su actuación.
    En el descanso Nacho Rodríguez nos tranquiliza diciéndonos que la cosa no va mal a pesar de los fallos y que el sonido es bueno.
     Comienza la segunda parte con la famosa aria de soprano "Höre Israel", desde los bancos de coro no se oye mucho por estar a su espalda, pero se puede apreciar la calidad de la cantante. En seguida atacamos el coro n.22 "Fürchte dich nicht" que transcurre bien, el número 23, recitativo con coro, en donde se debe contestar a la soprano unas frases a lo largo del número, también sale bien aunque la orquesta resuena algo después de acabar cada una las frases. Pero, por fin llegamos al número 24 del "Wehe ihm" donde no se sabe bien que pasa pero a partir del compás 9 o 10 las distintas voces se pierden en la polifonía y hasta aproximadamente el 23 no se recobran. 13 compases eternos que parecen siglos. La sensación del auditorio lleno de gente que tiene ante sí a un coro perdido, que no sabe por donde va la orquesta, ni el director, es angustiosa. Afortunadamente, queda todavía buena parte de la pieza y el rotundo final sale bien. Hablando con gente del público a la salida, nadie pareció advertir nada, lo cual me parecía increíble. Lo que es seguro es que el coro queda en un estado de nervios considerable. No es explicable que pase esto en un número que nunca dio problemas de desajuste, ni en los ensayos con piano ni en en el de orquesta. La suerte también juega un papel. Como el coro conoce bien la pieza logramos recomponerla, pero el mal rato pasado es inevitable.
    A partir de ahí, vamos mejorando. El director mira con gestos de aprobación al acabar el coro siguiente y se va recobrando en lo posible la confianza perdida. En el número final hubo un pequeño amago de desajuste en la fuga que se corrige muy rápidamente y al acabar el "Amen" final el público rompe en aplausos. Director y solistas han de salir y entrar varias veces. Las dos sopranos del coro que han participado en cuartetos con las solistas salen a saludar por indicación del director y también los cantores que han cantado el octeto. Estos compañeros le han echado mucho valor y lo han hecho francamente bien, Las dos sopranos nuestras han estado realmente espléndidas. Los solistas aplauden al coro, que es ovacionado cuando el director le manda levantarse.
    Al ir saliendo del escenario en fila por la puerta está Ragnar Bohlin esperando junto a la puerta del camerino y va dando la mano a todos agradeciendo el trabajo realizado. Es un detalle muy amable que se agradece, Incluso posa pacientemente con algunas compañeras para fotos.
    Aparte del fallo del n.24 lo demás no ha ido mal. El coro ha aguantado los nervios, está aprendiendo a cantar en un escenario como este y la experiencia reciente ha de ser una buena lección para el futuro. Volvemos en septiembre con Mozart.

jueves, 23 de febrero de 2012

El Elías/Elijah de Mendelssohn en Coralea



Se acaba de publicar en Coralea mi último articulo. Esta vez va sobre el oratorio Elías de Mendelssohn, obra que la Sociedad Coral de Madrid está preparando y que podrá oírse en el Auditorio nacional de Madrid el 16 de abril de 2012.
Para ver el artículo:  Elías, Mendelssohn y el álbum de Humboldt



Es un artículo algo más largo de lo habitual porque intenta dar información desde varios puntos de vista. Pensé que era preciso hablar del interés de Mendelssohn por la música sacra y por el oratorio, porque en esto es un autor muy singular. El hecho de estudiar y reestrenar la Pasión según San Mateo con veinte años es un hecho importantísimo para la biografía de este músico y de la cultura alemana. Me he remontado a la juventud de Mendelssohn para explicar la última obra del autor porque, en cierto sentido, es una obra de toda una vida.
Lo he unido a la pequeña historia del álbum de Humboldt porque, aparte de ser otro pequeño milagro de ese desastre que fue la segunda guerra mundial digno de contarse, está unida su historia a la de Mendelssohn aunque solo sea por eso de que todo en la vida está conectado y sólo hay que darle vueltas a la madeja para ver por dónde.
He querido colaborar a un mayor conocimiento de la obra, sobre todo pensando en mis compañeros de coro. Espero que alguno se lo lea. Para entender la obra es preciso saber que va de conversiones, que ya en el Paulus trató este tema y que hay un mensaje. Siempre en la obra de un autor que siente un profundo sentimiento por algo (en este caso la religión) hay un semillero de simbolismos y posibilidades de leer entre líneas que conviene desentrañar, siquiera mínimamente.
Me interesa Mendelssohn porque es un autor muy moderno y futurista para su época, y que al mismo tiempo es un profundo conocedor y admirador del pasado. Es director de orquesta en el sentido moderno. Es decir, programa la temporada de la Gewandhaus de Leipzig,  orquesta sinfónica que no está bajo el patronazgo de ningún noble y que tiene su propio auditorio (Gewandhaus o Sociedad de pañeros) y con un público aficionado perteneciente a la burguesía culta.

    
La Gewandhaus de Leipzig original y actual

Es un pionero en el uso de la batuta y libera al concertino de sus habituales deberes de marcar los ritmos y dar las entradas. Él lo hace todo, es decir como se hace hoy. Vemos como la vida musical de Leipzig se parece mucho a la que puede hoy disfrutarse en una ciudad europea o americana y esto entonces era excepcional. Mendelssohn ha marcado el camino que han seguido las orquestas que fueron apareciendo en los siglos XIX y XX.
Se suele decir que Mendelssohn es el compositor "feliz". Tuvo la mejor de las educaciones, nunca tuvo problemas económicos, ni problemas sentimentales, pues fue un rico hombre casado con una encantadora mujer y con unos hijos maravillosos. Fue admirado y reverenciado y su música se difundió por Europa siempre sin problemas. Sin embargo, cuando alguna vez se le preguntó si una biografía así podía dar grandes frutos artísticos, contestó que no hace falta sufrir grandes desgracias para tener una vida dura, con preocupaciones de toda índole. No fue un hombre atormentado, pero sí preocupado por muchas cosas, especialmente religiosas, artísticas e, incluso, políticas. Efectivamente, se dice que le preocupaba la vida política que le tocó vivir y que el Elías se escribió para dar un imagen simbólica de lo que podía verse en aquella Alemania de entonces. Recordemos que Mendelssohn nace en Hamburgo de donde tiene que huir de niño por causa de la guerra napoleónica, vive muchos años en Berlín, capital política de Prusia y acaba su carrera en la capital económica de Sajonia. Reinos y estados independientes que expedían sus propios pasaportes y que obligaban a un permanente viajero como Mendelssohn a hacer trámites burocráticos de todo tipo para viajar de un lado a otro de Alemania.
La preocupación por la unidad alemana empieza  extenderse. El mismo año del estreno del Elías, Bismarck empieza su carrera política en Berlín y comienza a trabajar por su objetivo de unidad germánica que culminará en la década de los setenta con la fundación del Segundo Reich. Es la lucha del héroe que tiene  un fin mesiánico donde se mezclan ideales éticos, políticos, culturales etc. Es decir, un Elías.
Curiosamente, donde este oratorio nace y tiene un éxito enorme es en Inglaterra, país que Mendelssohn adoraba y que prefería incluso a Italia. Los paisajes de Escocia, del Mar del Norte, por no hablar de las Hébridas le fascinaban. Hablaba un extraordinario inglés y viajó con frecuencia por todo el Reino Unido. Allí era reverenciado. Se iniciaba por entonces el interés por la música en las clases burguesas. Comenzaron allí los empresarios a montar conciertos y la gente medianamente pudiente tomó como costumbre colocar un piano en el salón. No había compositores de primer nivel en aquellas tierras y los autores alemanes solían tener mucho éxito, quizá con el terreno abonado que dejaron Haendel y Haydn en años no muy lejanos. Así, Liszt o Mendelssohn provocaban entusiasmos más que notables en las audiencias británicas.
El Elías en Inglaterra es toda una institución. Es más que un oratorio, como a veces se dice. Al igual que el Mesías, ha suscitado la aprobación de un público ávido de música y que ha tenido pocos prejuicios en acoger músicos extranjeros, quizá por lo ya dicho, no había surgido en Inglaterra un músico de gran talla desde Henry Purcell y de eso ya había pasado mucho tiempo.
Ahora es una típica obra de repertorio en todo el mundo que se canta en alemán o en inglés, pues a ambos idiomas pertenece por derecho propio.
Me siento muy satisfecho con el resultado y por contribuir aunque sea mínima y malamente a la difusión de una obra que merece la pena.

martes, 10 de enero de 2012

CD: Goethe Chorlieder

Título: Goethe Chorlieder
Compositores: Varios
Intérpretes: Coro de Cámara de la Universidad Johann Wolfganf Goethe de Frankfurt del Meno bajo la dirección de Christian Ridil.
DDD
URI de Spotify: Kammerchor Goethe-Universität Frankfurt/Main, Christian Ridl – Goethe-Chorlieder
Grabado en 1998

Este disco es un iniciativa más que interesante. Goethe ha sido un poeta con grandes conexiones con el mundo musical de su época  y posteriores. Por eso en el disco hay autores del siglo XIX y también contemporáneos.
Encontramos música de grandes adoradores de la poesía de Goethe como Beethoven o Schubert aunque no pudieran contar con su especial placet. Los gustos musicales de Goethe no eran muy sofisticados ni muy dados a lo entonces más moderno. El arrebato romántico de los autores citados no eran muy de su agrado, aunque pudo en ocasiones reconocer su valía. Con Beethoven tuvo relación (Ver entrada Música y poesía, un balneario en Teplice) y con Schubert llegó a estar incluso grosero al no responder a los envíos del pobre vienés ofreciéndole sus lieder. Encontramos en el disco a su músico favorito, el que según él, mejor musicaba su poesía, es decir:  Carl Friedrich Zelter. El discípulo de éste Féliz Mendelssohn también está representado (y su hermana Fanny), Mendelssohn tuvo relación de amistad con Goethe. Una bella amistad entre un jovencísimo músico y un anciano poeta.
Otros grandes como Schumann y Brahms también aparecen en el disco. Autores menos conocidos y más modernos aportan sus bellas contribuciones haciendo entre todos un disco de gran interés y belleza. Algunas de la obras son lieder arreglados para coro, pero la mayoría son piezas corales originales.


Aporta libreto con las letras y comentario en alemán, francés e inglés. las interpretaciones son muy buenas y el sonido excelente

Contenido:

1. Beherzigung by Joh Friedrich Reichardt
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Classical
Written: Germany
 Notes: Arranged: Fritz Jöde
2. Warnung by Joh Friedrich Reichardt
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Classical
Written: Germany
 Notes: Arranged: Fritz Jöde
3. Wandrers Nachtlied by Joh Friedrich Reichardt
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Classical
Written: Germany
 Notes: Arranged: Fritz Jöde
4. Bundeslied by Karl Friedrich Zelter
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Classical
Written: 1799; Germany
5. Songs (6), Op. 75: no 1, Mignon by Ludwig van Beethoven
Performer: Helena Gomm (Piano)
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Classical
Written: 1809; Vienna, Austria
6. Chor der Engel, D 440 by Franz Schubert
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1816; Vienna, Austria
7. Songs, Op. 25: no 5, Frühzeitiger Frühling by Moritz Hauptmann
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 19th Century; Germany
8. Songs, Op. 25: no 2, Wandrers Nachtlied by Moritz Hauptmann
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 19th Century; Germany
9. Ariel by Fanny Mendelssohn-Hensel
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1846
10. Wer will mir wehren by Fanny Mendelssohn-Hensel
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1846
11. Im Grünen, Op. 59: no 4, Die Nachtigall by Felix Mendelssohn
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1843; Germany
12. Im Freien zu singen, Op. 41: no 6, Auf dem See by Felix Mendelssohn
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1834-1838; Germany
13. Male Choruses (4), Op. 75: no 3, Trinklied by Felix Mendelssohn
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: Germany
14. Romanzen und Balladen i, Op. 67: no 1, Der König von Thule by Robert Schumann
Performer: Peter Vogt (Tenor)
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1849; Germany
15. Romanzen und Balladen i, Op. 67: no 3, Heidenröslein by Robert Schumann
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1849; Germany
16. Gesänge (4) for Double Bass Chorus, Op. 141: no 4, Talismane by Robert Schumann
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1849; Germany
17. Songs and Romances (6), Op. 93a: no 6, Beherzigung by Johannes Brahms
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1883-1884; Austria
18. Kanons (13), Op. 113: no 2, Grausam erweiset sich Amor by Johannes Brahms
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1854-1870; Germany
19. Vocal Quartets (4), Op. 92: no 4, Warum? by Johannes Brahms
Performer: Helena Gomm (Piano)
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: Romantic
Written: 1884; Austria
20. Die Frösche by Kurt Thomas
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: 20th Century
21. Kläffer by Ernst Pepping
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: 20th Century
Written: 1949
22. Wir haben dir Klatsch by Harald Genzmer
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: 20th Century
Written: 1961
23. Lass nur die Sorge sein, Op. 12 no 2 by Johannes Driessler
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: 20th Century
Written: 1950
24. Cophtisches Lied by Wilhelm Killmayer
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: 20th Century
Written: 1962
25. Prooemion by Wilhelm Weismann
Conductor: Christian Ridil
Orchestra/Ensemble: Goethe University Chamber Chorus
Period: 20th Century
Written: 1951


Thyrsus me fecit