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miércoles, 21 de agosto de 2013

Las iglesias de Bach en Dresde 2: La Sophienkirche





En la vista superior vemos el puente de Augusto, vemos como termina junto a la catedral católica, con su torre. Un poco a la derecha las dos agujas gemelas y muy apuntadas de la Sophienkirche. Una de las tres iglesias protestantes tradicionales de Dresde, ciudad bellísima que ha sufrido varias destrucciones a lo largo de su historia.
          En sus visitas a Dresde desde la cercana Leipzig, Bach tuvo la ocasión de tocar el impresionante órgano de la Sophienkirche que hoy nos ocupa. Esta iglesia tuvo relación también con su hijo como vamos a ver. 
         La historia de esta iglesia ha sido muy ajetreada a través de los siglos. Ha cambiado mucho de aspecto. Es preciso decir que hoy ya no existe. Sólo hay un monumento bastante reciente que recuerda el lugar donde estuvo. Sin embargo, en su día, fue una de las principales iglesias de la ciudad y contaba con un magnífico órgano Silberman, que es el que probó Bach.


 La historia se remonta al año 1400 en que un importante y rico burgués de Dresde, un tal Lorenz Busmann, se gasta sus buenos dineros en la erección de una iglesia en el lugar donde estaba una más pequeña perteneciente a un monasterio franciscano en uno de los extremos de la ciudad y que se remontaba a mediados del siglo trece, vista de la ciudad en el siglo XVI:



He aquí la ciudad a mediados del siglo XVI, hemos señalado la iglesia para que se vea su ubicación. Sin embargo el Dresde que conoce Bach es este otro del siglo XVIII:
Ved una típica ciudad amurallada según el modelo en estrella tan típico de la época y que tan bien le vino a Napoleón cuando tuvo que defender la ciudad en 1813.




La iglesia que conoció Bach tendría este aspecto:


La iglesia fue remodelada drásticamente en el siglo XIX dándole un aspecto más gótico, eliminando la torre y elementos barrocos y añadiendo dos torres con agujas muy puntiagudas que formaron parte de la línea de cielo de Dresde durante muchas décadas:


Su interior con el órgano Silbermann:

En 1933 se taparon las agujas con cobre por motivos de seguridad:




La foto anterior se toma meses antes de la llegada de británicos y americanos que el 13 de febrero de 1945 llevan a cabo el bombardeo más famoso de la segunda guerra mundial:



El resultado es el siguiente:


La iglesia sufre relativamente poco si la comparamos con la Frauenkirche sin ir más lejos,
Por desgracia no se apuntalan rápidamente los pilares del templo y este se derrumba poco después. Quedan  parte de las torres, y los muros:

En 1946 se derriba la aguja que amenaza derrumbe:
Es derribada en 1962:


La Sophienkirche y la música:



El 19 y 20 de 1725 Johann Sebastian Bach ofrece unos recitales de órgano en la Sophienkirche. Tiene la oportunidad de probar el magnífico órgano construido por uno de los más famosos organeros de todos los tiempos Gottfried Silbermann.



Silbermann es el autor de otros órganos en esta ciudad, el más famoso es el de la Frauenkirche y que estrena también el mismísimo Bach. El famoso organero morirá en la ciudad de Dresde en 1753 por envenenamiento por plomo mientras se afanaba en el órgano de la entonces nueva catedral católica de Dresde. Se supone que por la excesiva exposición a este metal muy usado en la construcción de este instrumento.
La familia Bach seguirá unida a este templo pues ocho años más tarde Wilhelm Friedemann Bach opta al puesto de organista en esta iglesia y gana el concurso con una magistral interpretación de la Tocata y Fuga en Sol mayor de su padre Johann Sebastian. Allí permanecerá interpretando tan magnífico órgano y enseñando. en 1751, ya muerto su padre, obtiene otra deseada plaza en Halle y allí se muda.


Las autoridades de la Alemania Democrática hacen caso omiso a estas historias y deciden no reconstruir el templo después de la guerra.
Observad con qué interés observa Walter Ulbrich la maqueta de Dresde con vistas a su reconstrucción, la pieza que representa la iglesia ha sido puesta a un lado. Ahí ya queda condenada:

El camarada Ulbrich dice que no está Alemania para reconstruir iglesias góticas. O, al menos, eso se dice que dijo.

Hoy entre unos edificios de oficinas y zonas comerciales se señala el lugar donde estuvo situada la iglesia:


  En el verano de 2014, el monumento memorial sigue en obras como puede verse.

Visto desde arriba:

Quizá esta iglesia no fuera una joya del gótico. Pero merecía haber sido reconstruida, por su gracia, su órgano y su historia. Si no miradla junto al extraordinario palacio Zwinger en una postal antigua, ved también la Ópera Semper a la izquierda entre el palacio y el río y la mencionada catedral católica junto al puente:




jueves, 10 de enero de 2013

Gesualdo, Genio y Figura en Coralea


Ya se ha publicado en la revista digital "Coralea" el artículo sobre Gesualdo. Se aprovecha un estudio somero y divulgativo sobre este compositor tan sui generis para reflexionar sobre la relación entre trastorno mental y genio. Se puede ver cómo ha ido cambiando este tópico desde la antigua Grecia hasta hoy. Y, efectivamente, hay toda una evolución que es interesante conocer. Hay en artículo una crítica cortés a la propensión a diagnosticar psicológicamente a  grandes figuras del pasado y atribuirles todo tipo de síndromes. En el artículo se ofrecen datos para que cada cual saque su conclusión.
Gesualdo entra en la clasificación de criminal - artista. Su crimen es horrendo y está narrado en el artículo con mucho detalle (convenientemente documentado). No sabemos que motivó a Gesualdo a cometer un crimen tan cruel en las personas de su mujer y el amante. En el viejo motivo de "la maté porque era mía" hay todo tipo de ejemplos. Sin ir más lejos, en el Wozzeck de Alban Berg hay una personalidad acomplejada que enloquece por los celos y se convierte en criminal. En cada uno de los casos de lo que se llama hoy en día "violencia de género" habrá una historia distinta que desconocemos. Pero observad que el crimen pasional es probablemente el crimen por excelencia y, curiosamente, el asesino puede verse poseído por un "trastorno mental transitorio" que obrará a su favor en un eventual juicio. Gesualdo no llega ni a ser juzgado. Sólo hubo que alejar la hipótesis de premeditación. Si su locura fue transitoria no se puede asegurar. Sobre si su trastorno es previo sólo hay hipótesis interesantes, pero sobre si el remordimiento agravó un estado mental patológico hay un gran acuerdo. De hecho, su música es una especie de test proyectivo donde se suele ver un tormento interior profundo y extraordinariamente doloroso. Gesualdo es un figura que se ve casi como demoníaca. pero también es una figura trágica.
En el crimen de María d'Avalos y su amante Fabrizio Carafa todo es horrible. Hay premeditación, alevosía, nocturnidad y ensañamiento. Pero hay más,  hay un detalle interesante que es la cobardía mostrada por el asesino. Ordena a sus criados que disparen y apuñalen mientras él mira desde la puerta y, sólo más tarde, entra él a rematar la faena acuchillando cuerpos ya inertes. Todo este conjunto de circunstancias debió atormentar a Gesualdo el resto de su vida, lo que no le impidió maltratar a su segunda esposa dándole muy mala vida.

Que se dedicara a prácticas masoquistas es algo muy documentado. Es interesante cómo se mezcla el asunto con un fanatismo religioso. Hacía que le azotaran varias veces al día, ¿Creía estar haciendo penitencia?. El que siempre se hiciera azotar por un grupo de chicos y se acostara con alguno nos indica una homosexualidad que en su contexto cultural, social e histórico debió de hacerle sufrir no poco. Y como resultado de todo este panorama desolador hay una música extraordinaria. Extraña, inquietante, difícil y extraordinariamente atractiva.
No es un hito en la historia de la música vocal por que no conduce a ningún desarrollo posterior notable. Puede que influyera algo en Frescobaldi, pero no inicia ningún camino nuevo en música. La negatividad que envuelve a su figura y los nuevos derroteros que la música toma en Italia y Europa entierra la obra de Gesualdo. Pero ¡Qué descubrimiento en el siglo XX! Es notable cómo se ha agrandado la figura de este compositor. Ha hecho falta un siglo tan experimentador en música para que resucitara la música de tan radical innovador. 
Gesualdo podría ser considerado como la figura antagónica de Mendelssohn. Éste sería una persona feliz y afable que disfrutó de su vida y su oficio haciendo disfrutar a los demás. Amó y fue amado y debió ser alguien generoso y de gran bondad. Gesualdo, por el contrario tuvo una vida de sufrimiento e hizo sufrir mucho. Ni supo amar ni se hizo amar convirtiéndose en un ser solitario y amargado. La música busca y encuentra caminos antagónicos para expresarse.

Articulo: Gesualdo, genio y figura.

El artículo está dedicado a Nacho Rodríguez, director de Vox Aurea y de la Sociedad coral de Madrid Excelentia. Actualmente de baja por un malhadado percance. El hecho de que hayamos estado preparando madrigales italianos ha influido mucho en la decisión de escribir este artículo sobre Gesualdo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Libro. Tim Blanning: El triunfo de la música

Título: El triunfo de la música, los compositores, los intérpretes y el público desde 1700 hasta la actualidad
Autor: Tim Blanning
Editorial: Acantilado
Edición: 2011
Páginas: 576
Título original: The Triumph of Music: Composers, Musicians and their Audiences, 1700 to the Present
Traducción: Francisco López Martín.
Imagen
Contenido:

    Prefacio
    Introducción

I. Categoría: "Es usted un hombre-Dios, el veradero artista por la gracia de Dios"
   El músico como esclavo y sirviente
   Händel, Haydn y la liberación del músico
   Mozart, Beethoven y los peligros de la espera pública
   Rossini, Paganini, Liszt: el músico como héroe carismático
   El triunfo del músico en el mundo moderno
II. Propósito: "La música es el arte más romántico"
   Luis XIV y la reafirmación del poder
   La ópera y la representación de la categoría social
   Bach, Händel y el culto a Dios
   Los conciertos y la esfera pública
   La secularización de la sociedad, la sacralización de la música
   La revolución romántica
   Beethoven como héroe y genio
   Problemas con el público
   Wagner y Bayreuth
   La invención de la música clásica
   El jazz y el romanticismo
   El rock y el romanticismo
III. Lugares y espacios: del palacio al estadio
   Iglesias y teatros de ópera
   Conciertos en tabernas y palacios
   Las salas de concierto y la sacralización de la música
   Templos para la música
   Bayreuth y París: dos formas de dignificar la música
   La democratización del espacio musical
   Lugares y espacios para las masas
IV. Tecnología: de los Stradivarius a las Stratocaster
   Gas musical y otros inventos
   Pianos para la clase media
   Vávulas, llaves y saxofones
   Las grabaciones
   La radio y televisión
   La electrificaciones de la cultura juvenil
   El triunfo de la tecnología
V. Liberación: nación, pueblo y sexualidad
   Orgullo y prejucio nacionales
   Rule Britannia? Aux Armes, citoyens!
   La liberación de Italia
   Deutshland, Deutshland über Alles
   De los bosques y prados de Bohemia
   Un vida por el zar
   Raza y rebelión
    Sexualidad



Primeras frases:
En los tiempos modernos ha habido tres monarcas británicos que han reinado lo suficiente para celebrar los cincuenta años de su reinado: Jorge III en 1809, la reina Victoria en 1887 e Isabel II en 2002. Los tres celebraron la ocasión con una ceremonia religiosa. El rey Jorge se contentó con organizar una ceremonia privada en la capilla de Windsor. La reina Victoria asistió a una eucaristía de acción de gracias en la abadía de Westminster, donde escuchó el Te Deum de su difunto esposo y otra de sus composiciones, el himno Gotha. La actual soberana fue a la catedral de San Pablo para asistir a un acto similar, aunque sin la música del príncipe consorte; allí escuchó de labios del arzobispo de Canterbury estas palabras: «[A] diferencia de lo que ha sucedido con tantas otras cosas en el mundo moderno, la relación entre la soberana y el pueblo ha adquirido fuerza y profundidad con el paso del tiempo». En el caso de estos tres monarcas, cabezas de la Iglesia de Inglaterra y devotos cristianos, es probable que la ceremonia religiosa constituyera el punto culminante de las celebraciones. Sin embargo, para los súbditos del rey Jorge y la reina Victoria, quizá lo más memorable fueran los fuegos artificiales, los asados de buey y la cerveza a discreción.

Comentario:
     No sabemos si el autor pensaba en músicos cuando escribía el libro. Parece que no. Este libro no es de música, es un libro de la historia de occidente desde 1700 tomando la música como eje. El historiador (que no musicólogo) que es Tim Blanning explica como la historia ha producido cambios importantes en la música provocando un proceso estético y social que nos lleva a los tiempos actuales. Pero, a la vez, la música es autora de acontecimientos históricos. La influencia de la ópera en la unificación de Italia no suele aparecer en los libros de historia que dan todo el protagonismo a Cavour o a Garibaldi. Francia podría haber perdido batallas decisivas si sus soldados, en desventaja numérica y desmoralizados, no entonan La Marsellesa que convierte a jóvenes asustados en feroces guerreros. Los procesos nacionalistas comienzan antes de lo que normalmente se establece y la música es la prueba.
     Este libro abre horizontes al aficionado a la historia por las nuevas perspectivas y ópticas que ofrece. Pero para el aficionado a la música es todavía más interesante, es un libro sencillamente revelador. La experiencia estética que supone escuchar música adquiere una nueva dimensión. La forma que tenemos hoy de disfrutar de la música es totalmente distinta de épocas anteriores y no demasiado lejanas. El proceso se ha acelerado en los últimos años y abre incertidumbres sobre el futuro.
     Hay un proceso sociológico en la afición a la música que influye en la aparición de los conciertos tal y como los conocemos y entendemos a principios del siglo XXI. Blanning nos explica convincentemente cómo han ido apareciendo los directores, los divos, las orquestas estables, los empresarios, los cantantes, las estrellas del rock, los Djs, etc. Nos cuenta qué circunstancias fueron necesarias para todas estas cosas que conforman el universo musical.
     La música ha ido sufriendo un proceso de popularización desde los salones de los nobles del siglo XVIII hasta los estadios de fútbol. Hemos visto aparecer la canción de éxito, o el alejamiento del público de la música contemporánea. Han surgido la música de consumo masivo, nuevos instrumentos y nuevas formas de escucha que nos ofrece la radio o la música grabada. No asombraríamos de la poca música que podía conocer un aficionado o músico profesional de mediados del siglo XIX. Hoy cualquiera puede tener una gran colección de música en su casa y puede presumir de conocimientos enciclopédicos en comparación con aquella época. pero, al mismo tiempo, vemos el retroceso de los estudiantes de música a medida que la música grabada se populariza. El aparato de música sustituye al omnipresente piano de los salones antiguos. Y donde antes toda una concurrencia compartía la misma música hoy hay una serie de individuos que escucha cada cual la suya con sus auriculares.
     Todos estos procesos quedan perfectamente contextualizados, hilados y expuestos de forma magistral por este digno representante de la ciencia histórica inglesa. La prosa es eficaz y la traducción es muy buena. 
      Si estos temas interesan, este libro es una referencia auténtica y es, además, un placer para la lectura.