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martes, 4 de septiembre de 2012

Libro: N. Lebrecht: ¿Porqué Mahler?


Titulo: ¿Porqué Mahler?. Cómo un hombre y diez sinfonías cambiaron el mundo.
Autor: Norman Lebrecht
Editorial: Alianza
Colección: Alianza Música
Páginas: 394
Ediciones: La 1ª en inglés es de 2010, la española de 2011
Título original: Why Mahler? How one man and ten symphonies changed the world.
Traducción de Bárbara Zitman

 

Público diana: Libro de divulgación apto para todo tipo de público tanto entendido como no.

Contenido:
Introducción: Buscando a Mahler desesperadamente

Parte I: ¿Porqué Mahler?
1.       Algunas preguntas frecuentes

Parte II: ¿Quién es Mahler? Vida y época.
2.       Vivir en una tierra sin nombre (1860-1875)
3.       Ciudad de sueños (1875-1887)
4.       Una sinfonía como el mundo (1887-1891)
5.       Resucitarás (1891-1894)
6.       Lo que me dice el amor (1895-1897)
7.       Saboreando el poder (1897-1900)
8.       La muchacha más hermosa de Viena (1901)
9.       Pequeños interludios de felicidad (1902-1906)
10.   Tres golpes de martillo (1907)
11.   Descubriendo América (1907-1910)
12.   Vivir por ti, morir por ti (1910-1911)
13.   Después de Mahler (1911-2010)
      
      Parte III ¿El Mahler de quién?
14.   Una cuestión de interpretación

Parte IV Cómo Mahlerear
15.   Encontrar la llave de un espacio privado

Agradecimientos
Bibliografía
Índice analítico


Primeras frases:
Mi búsqueda de información sobre Gustav Mahler comenzó en 1974, en un edificio londinense donde una vez se casó un Beatle y donde cada mañana merodeaban paparazzi con la esperanza de cobrar otro jornal, Marylebone Town Hall y su vecina Biblioteca Pública representaban valores victorianos de orden e ilustración públicas. La biblioteca almacenaba libros de todas las disciplinas, desde novelas triviales hasta tratados de ciencia nuclear, y a lo0s lectores se nos animaba a recomendar nuevos títulos. Yo vivía cerca, en u sótano frío y húmedo, y trabajaba a horas intempestivas para los telediarios. Cuando tenía algún rato libre, lo dedicaba a leer y a tocar el piano…

Comentario:
Estamos ante una biografía y estudio sobre este autor. Pero no es ni una biografía ni un estudio al uso. El autor lo avisa con este título tan singular y llamativo. ¿Ha cambiado Mahler el mundo?. Es quizá mucho decir, pero si la música es una parte del mundo y si es una parte importante como parece, el título comienza a cobrar sentido. Leí no hace mucho que en el año de su aniversario Mahler consigue adelantar a Beethoven en su calidad de autor más interpretado en el mundo. Tenga en cuenta el lector que Mahler no es un autor que se lo ponga fácil al público. Sus obras son muy largas y, a veces, desconcertantes. Tampoco son muchas obras teniendo en cuenta que Mahler se ganaba la vida como director y que tenía una cantidad de compromisos musicales que serían totalmente inaceptables para un director actual y seguro que ganando menos dinero. Claramente no podía dedicar mucho tiempo a la composición. Alguna vez dijo que su tiempo estaba por llegar y tenía razón, ahora sí que es su tiempo.
Tampoco es un compositor que se lo ponga fácil a los intérpretes. Lebrecht hace al final del libro un análisis crítico de las grabaciones más importantes de todas sus obras y nos explica, más allá de la calidad técnica de la grabación o de la calidad de la interpretación, porqué el director que sea ha entendido, o no, cada obra. Lebrecht ha dedicado su vida a estudiar a Mahler y con esta autoridad juzga las interpretaciones convirtiendo la crítica en un ejercicio muy rico.
La biografía de Mahler transmite un saber mucho más allá del puramente libresco. El autor se ha molestado en buscar toda clase fuentes y ha viajado a todos los rincones relacionados con detalles de la vida de Mahler. Es interesante cómo explica los cambios experimentados desde no hace mucho en lugares de su infancia en Moravia que han venido renegando de todo pasado germano o judaizante desde el final de la guerra mundial y que ahora aprovechan el tirón Mahler para fomentar el turismo.
Mahler es presentado como un músico que debe luchar toda su vida contra el prejuicio racial y la incomprensión de crítica y público. Sus relaciones con sus colegas a menudo son complejas, como la que mantiene con Richard Strauss y a veces ricas y generosas como la que mantiene con Arnold Schönberg, al que no entiende, pero al que sigue con interés y simpatía, mostrándole siempre su apoyo.
Reproduzco unos párrafos del final de libro que dan una idea de adónde se dirige el autor a lo largo del desarrollo de su narración:

Todos necesitamos un punto de referencia. Mahler es el mío.
¿Y qué he aprendido? La vida me ha enseñado una serie de verdades e ideales:
que cada niño tiene una oportunidad;
que el amor puede esperar;
que el último grado de esfuerzo determina la diferencia entre lo común y lo excelente;
que lo mejor nunca es suficientemente bueno;
que esforzarse lo es todo;
que la dignidad sobrevive a la derrota;
sobre todo, que No no es una respuesta; no es noi siquiera una barrera.
Lo imposible nos supone sólo un poquito más de tiempo.
La resistencia de Mahler es para mí una fuente de valentía en momentos de adversidad, y de esperanza en momentos de depresión. No es tanto un ejemplo moral como una guía práctica para vivir una vida creativa, para saber cuándo hay que empecinarse y cuándo darle tiempo al tiempo.

Nunca había yo visto este tipo de declaraciones. Cada cual puede encontrar en Mahler o en quien sea esto o aquello, pero Lebrecht además nos cuenta su propio caso y esto da valor añadido al texto.
Como punto negativo lamento comentar que la traducción es deficiente. Hay frecuentes frases descuidadas, con mala sintaxis y conceptos mal traducidos. El caso es que se lee bien, pero da la sensación de estar escasamente repasado. ¿Dan poco tiempo a los traductores para trabajar a fondo los textos?


sábado, 25 de agosto de 2012

Libro: A. Reverter: El arte del canto


Título: El arte del canto. El misterio de la voz desvelado.
Autor: Arturo Reverter
Editorial: Alianza.
Edición original 2008, actual 2010.
Páginas: 286.
Contiene CD con 98 cortes para ilustrar el texto.

 
Índice:
Prefacio.
  1. El problema de la voz en general. Su conexión con el canto. Definición de voz. Particularidades fisiológicas. Mecanismos nerviosos. La cronaxia. Órganos resonadores y fonadores.
  2. El timbre. Sus propiedades. Criterios de clasificación por el timbre. Voces gruesas y delgadas, timbradas y destimbradas, claras y oscuras, con mordiente y sin mordiente, vibradas y planas. Estudio del vibrato.
  3. El pasaje de registro.
  4. Tesitura y extensión. Tipos vocales. Criterios de clasificación. Examen y descripción. El canto en distinta octava. Las claves.
  5. La voz de soprano. Clases: ligera, lírico-ligera, lírica, spinto, dramática, dramática de agilidad, falcon.
  6. Mezzosoprano. Aguda o lírica, de agilidad, de medio carácter, dramática, dugazon. Contralto. De coloratura, dramática.
  7. Tenor: ligero, lírico-ligero, lírico, spinto, dramático, Heldentenor o heroico.
  8. Barítono: martin, lírico, Kavalierbariton, dramático, heldenbariton o heroico, barítono-bajo.
  9. Bajo: profundo, cantante, bajo-barítono, lírico, bufo.
  10. Otras voces: castrato.
  11. Otras voces: contratenor, falsetista artificial, tenor agudo, niños, contrabajo u octavista.
  12. Terminología. Aclaración de conceptos. Media voz.
  13. Falsetto, falsettone, falsete reforzado; flautato, voz mixta.
  14. Reguladores de intensidad. Messa di voce, filado, sfumatura, smorzatura.
  15. Fiato, legato; canto spianato; portamento.
  16. Ataques. Golpes de glotis.
  17. Coloratura. Agilidades. Apoyaturas. Acciacaturas. Mordentes. Notas picadas y picado-ligadas.
  18. Grupetos. Canto di sbalzo. Escalas. Corona. Fermata.
  19. El trino y sus clases.
  20. Agudos y sobreagudos.
  21. La antigua escuela italiana de canto. Orígenes de la vocalidad moderna. La escuela de canto española de Manuel garcía. El Método.
  22. Vocalidad mozartiana.
  23. Vocalidad verdiana.
  24. Vocalidad wagneriana.
  25. Vocalidad straussiana.

Bibliografía.
Contenido del CD



Primeras frases:

Arte del canto (Ars canendi). Una expresión que resume todo un mundo de teorías, técnicas y sensaciones y que fue acuñada en pleno siglo XVII por el compositor y pedagogo romano Giacomo Carissimi (1605-1674). Es el punto de partida de este libro, que quiere ser ante todo una guía, un prontuario, un pequeño compendio de nociones relacionadas con la voz, con su producción y su técnica, su empleo en cometidos musicales, su aplicación a los más diversos géneros, la ópera en primer y fundamental lugar.

Comentario:

Tuve conocimiento de este libro desde que salió a la luz. Recuerdo que en un ensayo del coro alguien lo trajo y lo compraron algunos compañeros. Después lo he tenido en las manos varias veces, pero nunca me decidía a comprarlo, aunque sabía que tarde o temprano lo leería. Por fin, y gracias a un inesperado y amable regalo de una amiga y al reposo de unas tardes tranquilas de agosto en el campo he podido dar cuenta del libro de Reverter.
El libro exige unas condiciones un tanto especiales, sobre todo debido al contenido musical de CD que trae pegado a la contraportada. Sugiero pasar el contenido a un dispositivo mp3 o Ipod y acomodarnos en un sillón cómodo armados de libro, aparato y auriculares. Del capítulo 1 al 11 hay pocos ejemplos y del 22 al final ninguno, pero en  los capítulos centrales los ejemplos son multitud y la lectura hay que interrurpirla con mucha frecuencia para oir el corte señalado. Es una experiencia distinta de lectura que las nuevas tecnologías nos proporcionan. Ya puestos, deberíamos poder contar con una edición en libro electrónico y poder ir pinchando en los ejemplos según van apareciendo y si los ejmplos son en video mejor. Pero esto son sugerencias vanas que seguro que en pocos años serán innecesarias. Lo que sí se agradece es la presencia del CD y no meramente como ocurre en otros libros de este jaez que te remiten a un site de Internet para ilustrar el texto. Está muy bien pero se pierde inmediatez porque hay que dejar el libro para pasar al ordenador.
El libro tiene, a mi modesto parecer, un índice algo extraño. Primero habla del instrumento con las necesarias informaciones fisiológicas, después de las voces y sus clasificaciones con un intervalo para explicar el pasaje de registro. Después se dedica a  explicar detalladamente todo tipo de adornos, ornamentaciones y conceptos relacionados con la voz y termina con una exposición sobre ña escuela italiana de canto y la española y unos capítulos finales sobre las vocalidades mozxartiana, verdiana, wagneriana y straussiana. En un índica más ortodoxo habría unos grandes capítulos para englobar distintos asuntos. Aquí se ha preferido no hacerlo, por alguna razón.
Lo que digo no es una crítica, sólo es algo que me ha llamado la atención. Otra cosa llamativa es eso del (sub)título: “El misterio de la voz desvelado”. Es raro, porque no se siente en ningún momento que se desvele nada. Es más, si el libro es útil es porque ayuda a entender y conocer más en profundidad la música vocal. Afortunadamente el “misterio” sigue a salvo. Se diría que el día en que el misterio se desvele de verdad las computadoras podrán componer y cantar ópera, lied o lo que se les ponga por delante.
Leyendo el libro se observa una gran erudición y sensibilidad del autor y la molestia que se ha tomado en buscar ejemplos es muy de agradecer. La lectura es ágil y sencilla, el lenguaje usado huye de enramientos y recurre incluso a expresiones coloquiales para describir o valorar cantantes, arias etc. Recuerda un poco el lenguaje de este otro experto en ópera que habla en Radio5 con un micro espacio dedicado al mundo operístico.
No es un libro de divulgación puro, en el sentido de que no es para divulgar o promover la ópera entre los no iniciados. Creo que es más útil para el ya aficionado, pero no ducho en el mundo de música faltandole tecnicismos o conocimientos sobre escritura musical etc. Después de leído el libro se afina más el oído al escuchar ópera o lied.
Para el aficionado a cantar en coros, por ejemplo, es muy útil. A muchos cantores corales les falta conocimiento técnico y no conocen bien su propio instrumento. Para ellos es extremadamente recomendable.
No sé si el Sr. Reverter lo tiene previsto, pero, ya puestos, podríamos tener en un futuro una segunda parte o un anexo hablando de otras vocalidades que se echan de menos, sin ir más lejos la rossiniana y la pucciniana. Se echa en falta algo más sobre verismo o, incluso, sobre los autores de ópera contemporánea. 

martes, 10 de abril de 2012

Libro: C. E. Benzecry: The opera fanatic

Título: The opera fanatic, ethnography of an obsesion.
Autor: Claudio E. Benzecry
Editorial: The University of Chicago Press
Edición: 2011
Leída en Kindle ebooks, de momento no hay edición en español.
256 páginas
Público diana: No es un libro de divulgación, es un libro científico. Puede ser leído con gusto por un público aficionado a la antropología, filosofía, sociología y música.

Contenido:
PART I BACKGROUND
1.- An Opera House for the "Paris of South America"
2.- "It was love at first sight" Biography and Social Trajectory of Standing Room Dwellers

PART II FOREGROUND
2.- Becoming an Opera Fan Cultural Membership, Mediation and Differentiation
4.- Moral Listening Symbolic Boundaries Work on the self and passionate Engagement
5.- Heroes, Pilgrims, Addicts and Nostalgics Repertoires of Engagements in the Quest for Transcendence

PART III FINALE
6.- "They were playing in their shirtsleeves" Downfall, Memory Work and High Culture Nationalism
7.- "We've told you all about our life" Conclusions and Implications

Primeras frases:
     In the second half of the twentieth century, an axiom began to travel through music and intellectual circles around the world: opera is in crisis. The cries ranged from extreme positions-such as the contemporary composer and conductor Pierre Boulez's remark "we must blow up all the Opera Houses! - to more moderate ones.

Comentario:
     Los comportamientos humanos son de una riqueza y variedad asombrosa. este libro va de los fanáticos de la ópera y se centra en el grupo humano que podría ser calificado de esta forma y que es público asiduo del Teatro Colón de Buenos Aires y otros teatros del circuito operístico de esta gran ciudad. No trata de la gente que tiene su abono o que va frecuentemente a la ópera, sino de la gente cuya vida gira en torno a esta manifestación artístico - musical. Gente que va varias veces a la semana. Que se ve la misma producción varias o todas las veces. Que gasta un presupuesto importante en entradas, discos etc.
     El autor ha llevado a cabo un trabajo de campo muy completo y bien fundamentado. Las conclusiones son importantes por las posibilidades que tienen de ser aplicadas a otros campos. A través de las relaciones de estos personajes y el Teatro Colón se adivina una metáfora o miniatura de la propia historia de Argentina desde el final de la segunda guerra mundial. Además, el prototipo de fanático (fan) de la ópera es homologable a otros campos. Leyendo el libro no paraba yo de establecer posibles equivalencias o paralelismos con el fan de la música coral. No como espectador sino como cantor. Hay en Madrid no poca gente que tiene una vida coral realmente intensa, pues canta en varios coros y tiene siempre en mente asuntos como partituras, midis, conciertos, ensayos, concursos, cenas, viajes... por no hablar del intenso intercambio de correos electrónicos, fotos, archivos mp3, fotocopias etc. con otros fans, compañeros del coro o de otros coros, gente que tiene en su Facebook a Javier Busto, Josu Elberdin, Dante Andreo y otros compositores, además de seguir en Twitter a Eric Whitacre y otros. Quizá hiciera falta un estudio sobre todo esto con gente de Madrid, Caracas, Bilbao o Tucumán.
     Se investiga  los factores sociales y culturales de esta gente tan extraordinaria cuya vida gira entorno a un teatro que consideran su casa. Están incluso clasificados porque no forman un  grupo uniforme. Así, se habla de Héroes, Adictos, Peregrinos y Nostálgicos. Cada grupo tiene sus propios comportamientos característicos, sus motivaciones y aspiraciones. Sus orígenes socioeconómicos son variados. No es la ópera un espectáculo de gente necesariamente adinerada. Estas personas van a los mejores asientos de la platera o de los palcos, pero la gente que entiende, la gente que vive por y para la ópera, como suele suceder, está arriba en ese lugar que al autor americano le choca que reciba nombres tan contradictorios como paraíso o gallinero.
     Los fans de la ópera empiezan a aparecer a finales del XIX y son o italianos emigrados o descendientes de ellos fundamentalmente. Desde entonces el Colón adquiere el carácter de símbolo nacional que refuerza el orgullo nacional que siempre quiere asimilarse a lo europeo. Lamentablemente la deriva que la ópera y este teatro llevan desde hace unos quince años es negativa debido especialmente a la falta de presupuesto, es decir, a los recortes. Por usar una palabra de moda.
     Los fans tienen un cierto nivel cultural y buscan trascender la realidad cotidiana. Hay un elemento estético potente en la ópera  que ayuda a esta gente a sentirse mejores personas. De alguna forma ven en ella algo muy valioso, que generalmente, guardan para sí porque no les gusta identificarse en el mundo exterior al teatro como fans de la ópera. Nadie quiere que se le trate de extravagante ni de rara avis. Los de género masculino temen incluso que se les adjudiquen por prejuicio desviaciones del deseo sexual. Tampoco hacen mucha piña entre ellos. Aunque se conocen de años de verse una y otra vez en el teatro no se suelen ver fuera, aunque esto depende un poco del tipo de fan. Los nostálgicos gustan un poco más de pegar hebra hablando sobre los tiempos dorados del Colón que no volverán y añoran la actuación de tal o cual tenor o soprano de primer nivel en tal o cual ópera.
     Como todo estudio científico valioso ayuda a comprender al ser humano como tal. Aprenderemos mucho sobre este arquetipo humano tan concreto, pero al final, tenemos una mejor visión del ser humano. Generalmente sólo somos raros en el sentido estadístico, por eso, cuando entendemos lo que les sucede a estos fans aprendemos sobre nosotros mismos.
     Felicitamos al autor por esta iniciativa y este magnífico trabajo digno de ser leído.

martes, 27 de marzo de 2012

Libro: M. Steinberg: Choral masterworks

Título: Choral masterworks, a listeners guide
Autor: Michael Steinberg
Editorial:Oxford University Press
Páginas: 321
Ediciones: 2008
Se puede encontrar en Amazon.com donde también hay versión para Kindle ebook.
Sospechamos que, de momento, no hay traducción disponible.
Público diana: Libro de divulgación apto para todo tipo de público. Especialmente interesante para aficionados a la música coral y cantores de coro.


Contenido:
A Word to Non believers and Believers
ADAMS
BACH
BEETHOVEN
BERLIOZ
BRAHMS
BRITTEN
CHERUBINI
JANÁCEK
KODÁLY
MENDELSSOHN
MOZART
ORFF
RACHMANINOFF
SCHMIDT
SESSIONS
DALLAPICCOLA
DVORÁK
ELGAR
FAURÉ
HANDEL
HAYDN
HONEGGER
STRAVINSKY
TIPPETT
VAUGHAN WILLIAMS
VERDI
WALTON
WUORINEN

Primeras frases:
     Many of the works discussed in these pages are settings of sacred Christian texts. The commentary on them is by a writer of jewish birth who happily accepts for himself the description the Israely historian Yehuda Bauer came up with to define his own stance: "a religion-loving atheist".
     I think I am safe in asuming that many, perhaps even most, readers of this book will have at least a nominal connection with some branch of the Christian church, and for those listeners such works as the Bach Passions have a significance and carry a meaning beyond the musical and the aesthetic.

Comentario:
     Este libro se convierte en el legado musical del autor pues muere al año siguiente de su publicación. Se trata de un prestigioso musicólogo de la Universidad de Princeton que ha sido el escritor de los programas de mano de la Boston Symphony y de la New York Philarmonic, aparte de escritor de no pocas entradas del The New Grove Dictionary of Music and Musicians. La verdad es que los capítulos de este libro son como programas de mano ampliados y abarcan un abanico muy amplio de autores de todas las épocas y estilos ordenandos alfabéticamente.
     Las obras son del repertorio coral-sinfónico, no se trabaja la música más camerística o a capella. Se va más al oratorio, los requiem más famosos, misas etc. Mucha de la música tratada es religiosa.
     No hay un lenguaje complejo no apto para iniciados. Al contrario, más parece un libro para iniciarse. La gran ventaja es que siempre hay alguna obra que puede resultarle a uno desconocida. En mi caso más de una y más de dos, lo cual ha sido muy de agradecer. Es un libro para volver a él una y otra vez. Hay mucha información, pero bien dosificada y bien expuesta. No resulta un libro pedante, sino todo lo contrario.
     De cada autor encontraremos las obras más significativas. A veces más de una, un ejemplo es el caso de Brahms, donde aparte del Requiem alemán hay tres obras más. Se echa de menos alguna más en Beethoven donde sólo encontramos la Missa Solemnis, o en Haendel, donde está únicamente el Mesías. 
     El libro se convierte en el programa de mano de muchos de los discos que tenemos en la estantería y en la guía para explorar territorios desconocidos en música coral. Algunas obras son muy frecuentadas en el mundo anglosajón, pero no aquí, como el Sueño de Geroncio de Elgar, o el Belshazzar's Feast de Walton. Por eso, se nos brinda una magnífica oportunidad de conocer estas obras.
     A mi siempre me es de mucha utilidad. Siempre hay que tenerlo a mano.

sábado, 10 de marzo de 2012

Libro. Tim Blanning: El triunfo de la música

Título: El triunfo de la música, los compositores, los intérpretes y el público desde 1700 hasta la actualidad
Autor: Tim Blanning
Editorial: Acantilado
Edición: 2011
Páginas: 576
Título original: The Triumph of Music: Composers, Musicians and their Audiences, 1700 to the Present
Traducción: Francisco López Martín.
Imagen
Contenido:

    Prefacio
    Introducción

I. Categoría: "Es usted un hombre-Dios, el veradero artista por la gracia de Dios"
   El músico como esclavo y sirviente
   Händel, Haydn y la liberación del músico
   Mozart, Beethoven y los peligros de la espera pública
   Rossini, Paganini, Liszt: el músico como héroe carismático
   El triunfo del músico en el mundo moderno
II. Propósito: "La música es el arte más romántico"
   Luis XIV y la reafirmación del poder
   La ópera y la representación de la categoría social
   Bach, Händel y el culto a Dios
   Los conciertos y la esfera pública
   La secularización de la sociedad, la sacralización de la música
   La revolución romántica
   Beethoven como héroe y genio
   Problemas con el público
   Wagner y Bayreuth
   La invención de la música clásica
   El jazz y el romanticismo
   El rock y el romanticismo
III. Lugares y espacios: del palacio al estadio
   Iglesias y teatros de ópera
   Conciertos en tabernas y palacios
   Las salas de concierto y la sacralización de la música
   Templos para la música
   Bayreuth y París: dos formas de dignificar la música
   La democratización del espacio musical
   Lugares y espacios para las masas
IV. Tecnología: de los Stradivarius a las Stratocaster
   Gas musical y otros inventos
   Pianos para la clase media
   Vávulas, llaves y saxofones
   Las grabaciones
   La radio y televisión
   La electrificaciones de la cultura juvenil
   El triunfo de la tecnología
V. Liberación: nación, pueblo y sexualidad
   Orgullo y prejucio nacionales
   Rule Britannia? Aux Armes, citoyens!
   La liberación de Italia
   Deutshland, Deutshland über Alles
   De los bosques y prados de Bohemia
   Un vida por el zar
   Raza y rebelión
    Sexualidad



Primeras frases:
En los tiempos modernos ha habido tres monarcas británicos que han reinado lo suficiente para celebrar los cincuenta años de su reinado: Jorge III en 1809, la reina Victoria en 1887 e Isabel II en 2002. Los tres celebraron la ocasión con una ceremonia religiosa. El rey Jorge se contentó con organizar una ceremonia privada en la capilla de Windsor. La reina Victoria asistió a una eucaristía de acción de gracias en la abadía de Westminster, donde escuchó el Te Deum de su difunto esposo y otra de sus composiciones, el himno Gotha. La actual soberana fue a la catedral de San Pablo para asistir a un acto similar, aunque sin la música del príncipe consorte; allí escuchó de labios del arzobispo de Canterbury estas palabras: «[A] diferencia de lo que ha sucedido con tantas otras cosas en el mundo moderno, la relación entre la soberana y el pueblo ha adquirido fuerza y profundidad con el paso del tiempo». En el caso de estos tres monarcas, cabezas de la Iglesia de Inglaterra y devotos cristianos, es probable que la ceremonia religiosa constituyera el punto culminante de las celebraciones. Sin embargo, para los súbditos del rey Jorge y la reina Victoria, quizá lo más memorable fueran los fuegos artificiales, los asados de buey y la cerveza a discreción.

Comentario:
     No sabemos si el autor pensaba en músicos cuando escribía el libro. Parece que no. Este libro no es de música, es un libro de la historia de occidente desde 1700 tomando la música como eje. El historiador (que no musicólogo) que es Tim Blanning explica como la historia ha producido cambios importantes en la música provocando un proceso estético y social que nos lleva a los tiempos actuales. Pero, a la vez, la música es autora de acontecimientos históricos. La influencia de la ópera en la unificación de Italia no suele aparecer en los libros de historia que dan todo el protagonismo a Cavour o a Garibaldi. Francia podría haber perdido batallas decisivas si sus soldados, en desventaja numérica y desmoralizados, no entonan La Marsellesa que convierte a jóvenes asustados en feroces guerreros. Los procesos nacionalistas comienzan antes de lo que normalmente se establece y la música es la prueba.
     Este libro abre horizontes al aficionado a la historia por las nuevas perspectivas y ópticas que ofrece. Pero para el aficionado a la música es todavía más interesante, es un libro sencillamente revelador. La experiencia estética que supone escuchar música adquiere una nueva dimensión. La forma que tenemos hoy de disfrutar de la música es totalmente distinta de épocas anteriores y no demasiado lejanas. El proceso se ha acelerado en los últimos años y abre incertidumbres sobre el futuro.
     Hay un proceso sociológico en la afición a la música que influye en la aparición de los conciertos tal y como los conocemos y entendemos a principios del siglo XXI. Blanning nos explica convincentemente cómo han ido apareciendo los directores, los divos, las orquestas estables, los empresarios, los cantantes, las estrellas del rock, los Djs, etc. Nos cuenta qué circunstancias fueron necesarias para todas estas cosas que conforman el universo musical.
     La música ha ido sufriendo un proceso de popularización desde los salones de los nobles del siglo XVIII hasta los estadios de fútbol. Hemos visto aparecer la canción de éxito, o el alejamiento del público de la música contemporánea. Han surgido la música de consumo masivo, nuevos instrumentos y nuevas formas de escucha que nos ofrece la radio o la música grabada. No asombraríamos de la poca música que podía conocer un aficionado o músico profesional de mediados del siglo XIX. Hoy cualquiera puede tener una gran colección de música en su casa y puede presumir de conocimientos enciclopédicos en comparación con aquella época. pero, al mismo tiempo, vemos el retroceso de los estudiantes de música a medida que la música grabada se populariza. El aparato de música sustituye al omnipresente piano de los salones antiguos. Y donde antes toda una concurrencia compartía la misma música hoy hay una serie de individuos que escucha cada cual la suya con sus auriculares.
     Todos estos procesos quedan perfectamente contextualizados, hilados y expuestos de forma magistral por este digno representante de la ciencia histórica inglesa. La prosa es eficaz y la traducción es muy buena. 
      Si estos temas interesan, este libro es una referencia auténtica y es, además, un placer para la lectura.       

jueves, 1 de marzo de 2012

Libro. P. Fraisse: Psicología del ritmo

Título: Psicología del ritmo
Autor: Paul Fraisse

Editorial: Morata
Páginas: 230
Ediciones: muchas, la primera es de 1976, la primera en francés en 1974
Traducción: Dolores Blasco

Contenido
• Introducción
• Los ritmos biológicos
• Los ritmos motores espontáneos
• Compás y balanceo
• La sincronización sensomotora
• El grupo rítmico
• La estructura temporal de los ritmos
• La experiencia rítmica en el tiempo y en el espacio
• Ritmo y medida en la música y en la poesía
• Ritmos artísticos y estructuras perceptivo-motoras
• Ritmo y realización
• Las aptitudes rítmicas
• La arritmia
• Educación por el ritmo y educación del ritmo.

Primeras frases:
El ritmo... Es general expresarse sin dar tiempo a la duda: "Ese movimiento tiene mucho ritmo", "Carlos no tiene sentido del ritmo". Pero tratar de dar una definición lexicológica de ritmo es tarea imposible. Hemos presentado una una obra anterior (1956) un caleidoscopio de definiciones que da testimonio de como a los mejores autores no les ha sido posible ponerse de acuerdo porque cada uno de ellos da preferencia a un aspecto diverso de una realidad cuya complejidad vamos a tratar de poner en evidencia.

Comentario.
Este libro que guardo como un tesoro lo leyó en su momento otro yo anterior al que tengo en mucha estima. No era sino un estudiante de psicología y gran aficionado a la música que quiso leer un libro que aunaba los dos grandes intereses. El descubrimiento del ritmo como fenómeno no únicamente psicológico sino vital tuvo un efecto realmente fuerte en aquel estudiante.
Desde entonces, el que suscribe se fija en todos los ritmos que le rodean. Cuando camina u oye pasos se fija si los pies se acompasan con alguien o algo, cuando oye aplaudir en un concierto se fija en cómo los aplausos se acompasan con frecuencia. Se fija en los ritmos cardiacos, la respiración...
Paul Fraisse no es un cualquiera, para los que no le conocen deben saber que es el autor junto a Jean Piaget de la monumental obra llamada "Tratado de psicología experimental" en nueve volúmenes en su edición francesa. Es pues un científico de primer nivel. Ya escribió una obra anterior en 1956 llamada "Les structures rythmiques: étude psychologique" y en 1967 otra llamada "Psychologie du temps", nos encontramos pues ante una vieja preocupación de este autor. Quizá por estudiar teología con los jesuitas o por el gran interés que le despertó en su día la filosofía en general y la escolástica en particular, pudo interesarse por la percepción del tiempo, asunto este que ya fue tratado por San Agustín y, no digamos por el gran filósofo francés que fue Henry Bergson.
Creo recordar que Heidegger decía que el espacio no es importante en nuestra captación del propio yo y de la realidad. Es el tiempo el que cuenta, el que se presenta ante nosotros como un misterio radical. Podría ser quizá el ritmo la forma que tenemos de vivir en el tiempo, nuestra forma de ser temporales. Quizá la tremenda fuerza de la música como arte que va directamente a las emociones resida en buena parte al ritmo. La música es una forma de organizar el tiempo. Disponemos los sonidos temporalmente y logramos grandes resultados. 
Sin embargo, estos comentarios pueden despistar al lector. No es un libro de filosofía, estamos ante un libro científico que trata de hechos. Que trata de la poesía y la música y de los trastornos de la lectura y escritura como la dislexia, la anusia , la afasia etc. Es decir, de todo lo que tiene relación con el tema escogido.
Este libro es un clásico, su lectura no puede ser más provechosa y, como he dicho al principio, provoca cambios en la conducta personal que duran toda la vida.



lunes, 13 de febrero de 2012

Libro: E. Fubini. Estética de la música

Título: Estética de la música
Autor: Enrico Fubini
Editorial: Antonio Machado Libros
Colección: La balsa de la medusa
Serie: Léxico de estética
Páginas: 168
Ediciones: 2001, la primera en italiano en 1995
Traducción: Francisco Campillo
Contenido:

Parte primera
Los problemas estéticos e históricos de la música
I. Las cuestiones básicas de la disciplina
II. La dimensión estética de la música
III. La música y el sentido de su historicidad

Parte segunda
Breve historia del pensamiento musical
IV. El mundo antiguo
V. Entre el mundo antiguo y el medioevo
VI. La nueva racionalidad
VII. La Ilustración y la música
VIII. Del idealismo romántico al formalismo de Hanslick
IX. La crisis del lenguaje musical y la estética del siglo XX
Conclusiones
Bibliografía

Primeras frases:
Este breve estudio se propone ofrecer una ojeada sintética a los problemas complejos y ricos en implicaciones no sólo referentes al ámbito filosófico, sino también al de la historia, de la sociedad, del público, los intérpretes, etc. 

Comentarios:
Como tratamos hoy de un libro de estética incluido en una serie sobre este tema, comenzaremos diciendo que el libro presenta una apariencia muy cuidada, muy acorde con el título. 
Por lo demás es un libro de mucho interés y se lee bien y eso que la estética musical es un asunto un tanto espinoso. Parece que no hubiera unas líneas generales en las que sostenerse. Si Platón fue de los primeros en preocuparse por este tema, ya no le hacemos mucho caso. No hay unas ideas absolutas que gobiernen la belleza de los sonidos. En todo caso, el tema es un tópico antiquísimo como demuestra que fuera ya tratado por Pitágoras o el citado Platón. Desde entonces muchos autores han observado el poder de la música. Para algunos como Schopenhauer la música se convierte en el eje de su filosofía y otros han sido directamente músicos como Nietzsche.
Con todo, desde los griegos hasta hoy la música ha ido evolucionando y adquiriendo formas muy diversas. En nuestra cultura occidental ha adquirido una importancia inusitada y una sofisticación extraordinaria, por no hablar de la presencia tan grande que tiene en nuestro mundo.
La estética musical ha ido adaptándose a las diferentes épocas por lo que el libro, sabiamente, es un pequeño tratado de historia de la estética musical. El final es el siglo XX donde el autor nos llama la atención sobre la explosión estética que supone. Van apareciendo el dodecafonismo, el serialismo el postdodecafonismo, el minimalismo y yo qué se cuantos más ismos. Los propios compositores se vuelven filósofos y escriben multitud de libros sobre estética musical. Teorizan intentado poner orden en el caos musical de ese siglo tan complejo y ahí tenemos escribiendo libros a Schönberg, Cage, Berio, Stockhausen, Boulez etc. 
Si los compositores se han divorciado del público, parece como si quisieran explicar sus razones. pero siempre al final, para el lector queda la última pregunta sin contestar: Todo esto está muy bien y es muy interesante, pero ahora ¿Qué va a pasar? ¿Hacia dónde se encamina la música?

jueves, 2 de febrero de 2012

Libro: Gino Stefani: Comprender la música

Título: Comprender la música
Autor: Gino Stefani
Editorial: Paidós
Colección: instrumentos paidós. Colección dirigida por Umberto Eco
Páginas: 139
Traducción: Rosa Premat
Título original: Capire la musica
Edición. 1ª en italiano en 1985, 1ª en español 1987
Contenido:

  1. El sentido de la música
  2. El universo "pop"
  3. El "lenguaje" musical
  4. Clásica y lírica
  5. Lo "moderno" ayer y hoy
  6. Proyectos, experiencias, obras

Primeras frases:
Vivimos sumergidos en un océano de sonidos. Vivimos sumergidos en los sonidos. Y en la música. Por todas partes, a todas horas. La respiramos sin siquiera darnos cuenta. Sin embargo, a veces puede convertirse en un ruido indeseable, o incluso en una tempestad, una agresión. También es cuestión de volumen.

Autor:
Prof. Dr. Gino Stefani de la Universidad de Bolonia

Gino Stefani realizó estudios de música, musicología, clarinete, composición y polifonía vocal en el Conservatorio de Milán. Es Doctor en Filosofía y ha organizado el 1º y 2º Congresos Internacionales de Semiótica Musical en Belgrado y Helsinki respectivamente, con Eero Tarasti.
Es miembro del International Group of Research in Musical Signification y de 1992 a 1996 fungió como director de la revista Progetto Uomo-Musica.
Entre sus publicaciones destacan Introduozione alla Semiotica della musica (1976), Competenza musicale e cultura della pace (1985), Musica con coscienza (1989) y Il linguaggio della musica (1990). Además, ha sido coautor de varios otros libros junto con Luca Marconi y con Franca Ferrari, y editor de la compilación titulada Intense Emozioni in Musica (1996).

Comentario:
Aquí tenemos otro libro de un prestigioso autor que pretende ayudarnos a comprender la música. Las preguntas son ¿Nos ayudan estos libros a comprender la música? la respuesta es sí. ¿Logran que comprendamos la música? La respuesta es que naturalmente que no.
Me arriesgo a quedar como un pretencioso y un sentencioso sin fundamento. Sin embargo, debo decir que no creo que la música pueda ser entendida. Afortunadamente. Al final, es cierto que logra lo más importante: que nos mantengamos intentando comprender sin perder el interés. Esto es lo que importa.
Estoy convencido de que ni siquiera los compositores entienden eso que llamamos música. Es imposible que comprendan porqué una melodía conmueve a la gente. Pueden intuir, si son buenos, qué emocionará y qué no. Pero saber porqué pasa eso, es harina de otro costal.
El libro tiene la virtud de pretender ser muy actual. Trata los temas que más preocupan, por ejemplo la música contemporánea. En los dos últimos capítulos se habla de Stockhausen, Stravinsky, Berio, Varese o Schönberg y también habla en otros capítulos del fenómeno "pop". Habla del resurgir del barroco, de los instrumentos antiguos. Es decir, se atreve con todo en un ensayo cortito con más vocación de ser útil que de convertirse en un clásico.
Dedica un capítulo a la voz aunque se centra en la ópera y la lírica y no tanto a la música coral. Al fin y al cabo es un autor italiano. La ópera es un arte musical, pero es al mismo tiempo un fenómeno cultural y social. La música tiene un papel que no ha tenido nunca y al autor se ve que estas cosas le preocupan. 
En resumidas cuentas, es un libro interesante. En su tema uno más. Puede que sea difícil de encontrar, pero si cae en vuestras manos leedlo, que no perderéis el tiempo.
Thyrsus me fecit

lunes, 30 de enero de 2012

Libro: Guy Cornut: La voz


Titulo: La voz
Autor: Guy Cornut
Editorial: Fondo de Cultura Económica. Méjico DF
Colección: Breviarios
Páginas: 157
Ediciones: varias, la primera en español de 1985
Traducción: Antonio Garst
Contenido:
I. El aparato vocal y su funcionamiento

Introducción
- El aparato respiratorio
- La laringe
- Resonadores
- Papel del sistema nervioso

II. La voz hablada
- Parámetros acústicos de la voz
- Génesis y evolución de la voz
- La voz como carácter sexual secundario
- Voz y personalidad
- La voz como fenómeno cultural

III. La voz cantada
- Introducción
- Problemas fisiológicos particulares planteados por el canto
- Diversas formas del canto

IV. Enfermedades de la voz
- Perfil vocal
- Definición e intento de clasificación de los trastornos vocales
- Tratamiento de los trastornos vocales
- Ejemplos de trastornos vocales

V. Educación y reeducación de la voz
- Introducción
- Principios fisiológicos fundamentales de la educación vocal
- Diversos métodos de trabajo vocal
- Educación y reeducación de la voz hablada
- Educación de la voz cantada

Vocabulario
Bibliografía
Índice de gráficas

Primeras frases:
Se suele usar el término de "aparato vocal" o de "aparato de la fonación" para referirse al conjunto de órganos que permiten al hombre emitir sonidos. Esta terminología puede crear una idea inexacta al dar la impresión que se trata de un aparato cuya única y sola función sería precisamente esta producción sonora.

Comentario:
El coralista confía de forma natural de las enseñanzas del director. Esto normalmente es bastante sensato teniendo en cuenta que con mucha frecuencia los directores de coros saben mucho de voz e, incluso, son también cantantes.
Con todo, el coralista avezado debe saber más, debe indagar por su cuenta. Por eso son muy útiles este tipo de libros que ayudan sobremanera a comprender cómo funciona el aparato fonador y todo órgano, músculo etc. que interviene en el hecho del canto.
El manual es asequible, barato, y con la extensión justa. El tamaño ayuda a animarse a lerlo puesto que no es meterse en aventuras inabarcables. La aventura de leer este libro es grata y puede enseñarnos cosas interesantes. Ved el índice y comprobaréis que es bastante completo.

El canto es la aplicación directa, pero no la única. Este libro está indicado incluso para el profesor que quiere utilizar la voz sin cansarla y sacándole todo el partido posible. El libro está ilustrado, aunque es verdad que más gráficos y dibujos hubieran sido bienvenidos.

Es un buen libro. El autor no es cantante, es foniatra y muy prestigioso y esto debe saberse.
Estamos en manos de un especialista que nos dará más de una sorpresa, porque hay mucha idea errónea extendida en lo que se refiere a la voz. Imprescindible para el coralista.

Thyrsus me fecit

domingo, 22 de enero de 2012

Libro: M. Valls Gorina: Para entender la música.

Título: Para entender la música
Autor: Manuel Valls Gorina

Editorial: Alianza.
Colección: El libro de bolsillo
Páginas: 187
Ediciones: varias, la primera es de 1955, la primera  en 1978.
El libro ha tenido otras portadas.
Público diana: Libro de divulgación apto para todo tipo de público curioso con el mundo musical.
Contenido:

Advertencia
Introducción

Primera parte: DEL SONIDO A LA MÚSICA Y DE LA MÚSICA AL ARTE MUSICAL.
  1. La materia prima de la música, el sonido
  2. El sonido organizado
  3. Música utilitaria y especulación sonora
  4. De las intuiciones y de la improvisación a los sistemas musicales
Segunda parte: SÍNTESIS DE LA EVOLUCIÓN MUSICAL EN EUROPA.
  1. El antecedente gregoriano
  2. El tránsito de la música religiosa a la música profana
  3. El camino de la polifonía. La escritura musical
  4. La polifonía. El hallazgo de la tonalidad
  5. La música instrumental
  6. Las formas musicales
  7. Las formas musicales en el Romanticismo
  8. Los tiempos modernos. Del arte musical a la música y de la música al sonido.
Tercera parte: LA MÚSICA COMO ESPECTÁCULO
  1. La ópera
  2. El concierto. Los intérpretes
Anexos
Discografía
Bibliografía

Primeras frases.
La idea inicial que orientó la redacción de las siguientes páginas fue la de exponer una historia abreviada de la música. Pero inmediatamente se me presentó la siguiente cuestión ¿La historia de qué música? Los occidentales, que durante siglos han tenido la pretensión de ser el eje de la cultura y los conductores de la historia, hasta hace poco no han tenido conciencia de que sus principales manifestaciones espirituales -la música entre ellas- no eran las únicas que merecían figurar en la historia de la cultura. (...)

Comentario:

Otro libro más para introducirnos en la música que tiene, como todos los que merecen la pena, sus cosas que ofrecer. La música como fenómeno artístico se nos presenta, tanto si somos profanos como si no, como un misterio. ¿Porqué emociona la música en tantos registros diferentes?. Este compositor catalán que tiene en su haber el tener una obra que suena por todas partes últimamente tiene una obra considerable y unos cuantos libros escritos sobre diversos aspectos relacionados con la música y el misterio que la envuelve. Escribió otro libro similar hace años que se publicó en la legendaria colección "Biblioteca básica Salvat" que editaba RTVE a principios de los años 70 y que se vendía en los quioscos al módico precio de 25 pesetas. El libro se llamaba "Aproximación a al música" y era el número 67 de la colección.
La verdad es que ambos libros son bastante parecidos. Valls Gorina analiza los elementos simples de la música, es decir altura, timbre etc. como pueden organizarse los sonidos para que surja la música y como en los albores de la humanidad la música primitiva tuvo un origen utilitario. A partir de ahí, se dedica a analizar el desarrollo posterior del fenómeno músical hasta llegar a nuestros días. y, finalmente, se dedica algo en lo que es bastantes experto, a analizar los aspectos culturales, sociales, económicos etc. del fenómeno musical. Estudia cómo han cambiado los públicos, la importancia que han ido cobrando los intérpretes, la irrupción de la discografía, etc. En definitiva porqué la música es como es actualmente como fenómeno social.
El lenguaje es totalmente asequible y la obsesión del autor es ser entendido, consciente como es de que muchos aficionados quieren saber más porque sospechan que aumentando los conocimientos aumentan su potencial de disfrute de la música.
Antes dijimos que es autor de una música muy oída. Quizá no lo sepas lector, pero Valls Gorina ganó el concurso para dotar al Fútbol Club Barcelona de nuevo himno en los fastos del 75 aniversario de la fundación del club. Suyo es el famoso ¨Tot el camp¨ que hemos de oír a todas horas los que ni entendemos el fútbol ni hemos sentido la curiosidad de ver al menos un solo partido de ese deporte. Aunque sea de esos que llaman "del siglo" .

miércoles, 18 de enero de 2012

Libro: N. Strimple: Choral music in the twentieth century


Título: Choral music in the twentieth century.
Autor: Nick Strimple

Editorial: Amadeus Press
Páginas: 389
Ediciones: varias, la primera es de 2002
Sospechamos que, de momento, no hay traducción disponible. No hay que tener miedo, el autor usa un inglés asequible.
Público diana: Libro de divulgación sobre música coral. Es un libro útil para el que necesite datos sobre música coral contemporánea de cualquier punto del globo.



Contenido:
Índice
Acknowledgments
A Brief Overview
Austria and Germany
France Switzerland and the Low Countries
British Isles
Czech Republic Slovakia Hungary and Poland
Russia and Other Former Soviet Republics
Scandinavia and the Baltics
United States
Canada
Pacific Rim
At Centurys End
Works Lists
Compositions for Boys or Childrens Chorus
Compositions for Female or Treble Chorus
Compositions for Male Chorus
Greece and the Balkans
Italy and the Iberian Peninsula
Africa and the Middle East
Mexico the Caribbean Central America and South America
Bibliography
Index

Primeras frases:
Although some of the twentieth century's greatest works were choral, perceptions of choral music varied widely during the century, generating debates over its function, both in sacred and  secular contexts as well as its continued viability in terms of modern composition. (...)


Comentario:
Este libro no es ni lo pretende ser de lectura, y tampoco es una enciclopedia. Es un rápido prontuario donde se dan las líneas generales de la música coral en prácticamente todo el mundo. Para lugares remotos es genial porque normalmente os dará toda la información que podamos necesitar. Esto no es el Grove, pero no está nada mal. Por ejemplo, en el capítulo dedicado a Italia y la Península Ibérica se extiende durante 2 páginas y media hablando de España y cita a autores como Falla y Rodrigo, los tres Halffter, Luis de Pablo y algún otro. Dedica nueve renglones a Javier Busto y José Ramón Encinar a los que trata de generación joven. De Busto cita su Ave María como obra importante y señala en sus "otras pequeñas piezas" un estilo de composición ecléctico. Hablando de catalanes cita a Casals, Surinach y Montsalvatge. Tampoco va Javi Busto en mala compañía.
Imagino que un autor español lo hubiera planteado de otra forma y hubiera citado a otros autores, pero hay que reconocer que desde Los Ángeles no se puede estar a todo. Probablemente habrá primado a los autores españoles más conocidos en tierras americanas incorporando nombres representativos y en ese sentido quizá sea lo mejor si pensamos en el público no español.
Veis que prima hablar de todo un poco dado que la obra es de formato reducido. En este sentido no pidamos al libro más de lo que puede dar. La pena es que no haya en español una empresa similar, o al menos yo no la conozco. Quizá alguien podría señalarnos alguna obra interesante parecida a ésta. Hay que reconocer que la literatura sobre música coral no puede decirse que sea muy abundante.
De todas formas, para alguna información útil a la hora de escribir un artículo o hacer un pequeño trabajo, el libro puede darnos ideas y datos utilizables.


Thyrsus me fecit

lunes, 16 de enero de 2012

Libro: O. Sacks: "Musicofilia"

Título: Musicofilia
Autor: Oliver Sacks

Editorial: Anagrama
Colección: Argumentos
Páginas: 464 en la edición impresa. En inglés lo hay en Kindle.
Ediciones: 2008
Traducción: Damián Alou
CONTENIDO:
Prefacio

I. Poseídos por la música
1. Un acontecimiento inesperado: musicofilia repentina
2. Una sensación extrañamente familiar: ataques musicales
3. Miedo a la música: epilepsia musicogénica
4. La música en el cerebro: imaginería e imaginación
5. Gusanos cerebrales, música empalagosa y melodías pegadizas
6. Alucinaciones musicales

II. Una musicalidad variada
7. Sentido y sensibilidad: una musicalidad variada
8. Todo se derrumba: amusia y disarmonía
9. Papá se suena en Sol: el tono absoluto
10. Tono imperfecto: amusia coclear
11. Viviendo en estéreo: por qué tenemos dos oídos
12. Dos mil óperas: "savants" musicales
13. Un mundo auditivo: música y ceguera
14. La clave del verde claro: música y sinestesia

III. Memoria, movimiento y música
15. En el momento: música y amnesia
16. Habla y canto: afasia y terapia musical
17. Rezo accidental: discinesia y salmodia
18. Todos juntos: música y síndrome de Tourette
19. Llevar el compás: ritmo y movimiento
20. Melodía cinética: enfermedad de Parkinson y terapia musical
21. Dedos fantasma: el caso del pianista con un solo brazo
22. Atletas de los músculos pequeños: distonía de músico

IV. Emoción, identidad y música
23. Dormido y despierto: sueños musicales
24. Seducción e indiferencia
25. Lamentaciones: música, locura y melancolía
26. El caso de Harry S.: música y emoción
27. Irreprimible: música y los lóbulos temporales
28. Una especie hipermusical: el síndrome de Williams
29. Música e identidad: demencia y terapia musical

Agradecimientos
Bibliografía
Índice analítico

Debo confesar que es difícil ser objetivo con un autor al que uno profesa una gran admiración. Contad con eso al leer esto. De hecho, me gustaría más que ser imparcial u objetivo, el ser capaz de transmitir el entusiasmo que este libro me despierta. Por si alguien no conoce a este señor, diremos que es un profesional de la psiquiatría y que podríamos denominarlo más bien neuropsiquiatra. Se ha hecho muy famoso por un libro y por una película. El libro se titula "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" y la película es "Despertares". El libro es una serie de casos de su consulta que son especialmente llamativos e interesantes, siendo uno de ellos el que da título al libro. La película con Robert de Niro y Robin Williams narra una experiencia personal tratando la encefalitis letárgica con una droga llamada L-Dopa. Los pacientes cobran vida volviendo a poder comunicarse con sus semejantes. La tragedia surge cuando los pacientes empiezan a darse cuenta de que los efectos son temporales y deben volver a verse encerrados en sus cuerpos inermes sin poder expresar nada, como si fueran indiferentes a cuanto les rodea.

En Musicofilia Sacks tira de archivo y de experiencias personales y nos ofrece los casos más interesantes que ha tratado y que están, de una forma u otra, relacionados con la música. El propio Sacks es un gran aficionado, asiduo de conciertos, diletante del piano y con sus no pocos conocimientos técnicos sobre música, musicología e historia de la música.

Caso tras caso se va viendo la gran importancia de la música en la vida de la gente. De como el cerebro trata a esta manifestación artística de forma casi podríamos llamar privilegiada. Como accidentes pueden provocar aptitudes asombrosas para la música o todo lo contrario. Como pacientes que sufren síndromes que les incapacitan para muchas cosas importantes para la vida, pueden seguir con su actividad musical. Nos explica también qué es desde el punto de vista neuropsicológico el "tener oído musical" o el disfrutar de un "oído absoluto".

El médico neuropsiquiatra Sacks aprende mucho del cerebro a través de la música y el músico Sacks aprende no menos estudiando el cerebro. Vemos al médico de siempre que mantiene una relación intensa con sus pacientes, que los mira con ojos científicos, pero con un gran afecto y nos cuenta qué sienten, cómo ven el mundo, cómo el mundo les ve a ellos y como en no pocos casos la música les salva. Otras veces la música es una pesadilla aterradora, especialmente cunado un paciente que siempre fue normal desde el punto de vista psiquiátrico empieza a oír una melodía  a gran volumen una y otra vez sin poder detenerla. ...

En fin, cómo deciros que para los apasionados de la psicología y de la música este libro es un tesoro. La música ya no es percibida como antes. El melómano tiene un cerebro distinto. Lo ha moldeado la persona a base de escuchar música, de interpretar música, de cantar ...

Es libro de gran interés. No debe ser dejado de lado, está escrito para no dejar indiferente y yo añadiría: para despertar vocaciones por la psiquiatría y la música.

Thyrsus me fecit

En Mayo del 2008 el periódico El País publicaba este texto extraído del libro. Sirva para hacerse una idea del mismo.


Musicofilia. Como caída del cielo


OLIVER SACKS 25/05/2008

Tony Cicoria tenía 42 años. Era un hombre robusto y muy en forma que había jugado al fútbol americano en la universidad y que trabajaba como cirujano ortopédico en una pequeña ciudad del norte del Estado de Nueva York, donde gozaba de una buena reputación. Una tarde de otoño se hallaba en un pabellón junto a un lago durante una reunión familiar. Hacía bueno y corría algo de brisa, pero se dio cuenta de que en el horizonte había algunas nubes de tormenta; parecía que iba a llover.

Se acercó a una cabina telefónica que había fuera del pabellón para llamar un momento a su madre (era 1994, antes de la era de los móviles). Todavía hoy recuerda cada segundo de lo que ocurrió después: “Estaba hablando por teléfono con mi madre. Estaba chispeando y se oían truenos a lo lejos. Mi madre colgó. Yo tendría el teléfono a unos 30 centímetros cuando sufrí la descarga. Recuerdo un fogonazo de luz que salía de la cabina y me dio en la cara. Lo siguiente que recuerdo es que salí despedido hacia atrás”.

Luego, y aunque parece dudar antes de contarme esto, “me vi arrojado hacia adelante. Desconcertado, miré a mi alrededor y vi mi propio cuerpo en el suelo. Me dije: ‘¡Mierda, estoy muerto!’. Vi a gente reunida en torno a mis restos. Vi a una mujer –había estado esperando a que yo terminara de usar el teléfono– que se colocaba sobre mi cuerpo y le hacía la respiración boca a boca. Yo subí las escaleras flotando y mi consciencia se vino conmigo. Vi a mis hijos, me di cuenta de que no les iba a pasar nada. Entonces me rodeó una luz azulada y blanquecina…, una intensa sensación de bienestar y paz. Me pasaron por delante los mejores y los peores momentos de mi vida. Pero no asociaba a ellos ninguna emoción… era puro pensamiento, puro éxtasis. Tuve la percepción de acelerar, de que me elevaban…, había velocidad y dirección. Entonces, justo cuando estaba pensando: ésta es la sensación más gloriosa que jamás he experimentado…, ¡bam! Regresé”.

El doctor Cicoria sabía que había regresado a su cuerpo porque sintió dolor, el dolor de las quemaduras en el rostro y en el pie izquierdo, los puntos por los que la descarga eléctrica había entrado y salido de su cuerpo. Y se dio cuenta de que “sólo los cuerpos sienten dolor”. Él quería volver, quería decirle a aquella mujer que dejara de hacerle la respiración boca a boca, que le dejara marchar; pero era demasiado tarde, ya estaba innegablemente de vuelta entre los vivos. Al cabo de un minuto o dos, cuando fue capaz de hablar, dijo: “Está bien… ¡Soy médico!”. La mujer, que por lo visto era enfermera en una UCI, replicó: “Hace unos minutos no lo era”.

Se presentó la policía y quisieron llamar a una ambulancia, pero Cicoria se negó entre delirios. En lugar de eso le llevaron a casa (“Me pareció que tardamos horas en llegar”), desde donde llamó a su médico, un cardiólogo. Cuando éste le examinó supuso que Cicoria había debido de sufrir una breve parada cardiaca, pero no encontró nada más cuando le auscultó y tampoco en los electrocardiogramas. “Con estas cosas, o vives o te mueres”, comentó el cardiólogo, que no pensaba que el doctor Cicoria fuera a padecer más consecuencias de este extraño accidente.

Cicoria también consultó a un neurólogo. Le invadía la pereza (algo raro en él), y tenía problemas de memoria. De repente se vio olvidando los nombres de gente que conocía bien. Le hicieron pruebas neurológicas, un electroencefalograma y una resonancia magnética. Tampoco se observaron anomalías.

Al cabo de un par de semanas, cuando recuperó la energía, el doctor Cicoria volvió al trabajo. Seguía arrastrando algunos problemas de memoria –de vez en cuando olvidaba los nombres de enfermedades u operaciones poco frecuentes–, pero sus habilidades quirúrgicas no se vieron afectadas. Transcurridas otras dos semanas, desaparecieron los problemas de memoria, y pensó que ahí acababa todo.

Lo que ocurrió posteriormente sigue asombrando a Cicoria, todavía hoy, 12 años después. La vida había vuelto a la normalidad, aparentemente, cuando “de repente, en dos o tres días, me entraron unas ganas irrefrenables de escuchar música de piano”. Esto no guardaba ninguna relación con nada de su pasado. De pequeño había recibido unas pocas clases de piano, “pero no me interesaba realmente”. Ni siquiera tenía piano en casa. La única música que escuchaba era rock.

Con este súbito capricho por la música de piano, comenzó a comprar discos, y se enamoró especialmente de una grabación de sus obras predilectas de Chopin interpretadas por Vladimir Ashkenazy: la polonesa Militar, el estudio Viento de invierno, el estudio Teclas negras, la Polonesa en la bemol, el Scherzo número 2 en si bemol menor. “Me encantaban todas”, explicaba Cicoria. “Tenía el deseo de tocarlas. Pedí todas las partituras. Justo entonces, una de nuestras niñeras preguntó si podía dejar su piano en nuestra casa, de modo que en el preciso instante en que a mí se me antojó, apareció uno, un pequeño piano de pared. Era perfecto para mí. Apenas podía leer las partituras, apenas sabía tocar, pero empecé a aprender yo solo”. Habían pasado más de treinta años desde las pocas clases de piano de su infancia, y tenía los dedos entumecidos y rígidos.

Y entonces, inmediatamente después de sentir este repentino deseo por la música de piano, Cicoria comenzó a oír música en su cabeza. “La primera vez”, explica, “fue durante un sueño. Yo iba de esmoquin, estaba en un escenario, tocando algo que había compuesto yo. Me desperté sobresaltado y la música seguía en mi cabeza. Salté de la cama y empecé a escribir todo lo que recordaba. Pero apenas sabía cómo plasmar lo que oía”. Aquello no salió muy bien porque él nunca había intentado escribir o anotar música antes. Pero cada vez que se sentaba al piano a practicar Chopin, su propia música “venía y le embargaba. Tenía una presencia muy poderosa”.

Yo no sabía muy bien cómo entender esta música tan perentoria, que le invadía casi irresistiblemente y le inundaba. ¿Estaba experimentando alucinaciones musicales? No, respondió el doctor Cicoria, no eran alucinaciones. “Inspiración” era un término más adecuado. La música estaba ahí, en lo más profundo de su interior, o en alguna parte, y lo único que tenía que hacer era dejar que le viniera. “Es como una frecuencia, una emisora de radio. Si me abro, viene. Me gustaría decir que viene del cielo, como afirmaba Mozart”.

Su música no cesa. “Nunca se agota”, proseguía él. “En todo caso, tengo que apagarla yo”.

Ahora tenía que lidiar no sólo con aprender a interpretar Chopin, sino también con dar forma a la música que le rondaba constantemente la cabeza, probarla en el piano, ponerla en el papel manuscrito. “Era una lucha terrible. Me levantaba a las cuatro de la mañana y tocaba hasta que me iba a trabajar, y cuando volvía a casa del trabajo, me pasaba toda la tarde en el piano. Mi mujer no estaba nada contenta. Yo estaba poseído”.

Al tercer mes del accidente del rayo, Cicoria, que antaño fue un hombre de familia afable y cordial, casi indiferente a la música, se veía inspirado, casi poseído, por la música y apenas tenía tiempo para nada más. Cayó en la cuenta de que quizá se había “salvado” por algún motivo especial. “Llegué a pensar”, asegura, “que la única razón por la que me habían permitido sobrevivir era la música”. Le pregunté si antes del rayo era creyente. Había recibido una formación católica, respondió, pero nunca había sido especialmente religioso; tenía algunas creencias poco ortodoxas, como la reencarnación.

Él mismo llegó a pensar que en cierto sentido se había reencarnado, que se había transformado y había recibido un don especial, una misión: “sintonizar” con la música que él llamaba, medio metafóricamente, “música del cielo”. Ésta solía manifestarse como un “torrente absoluto” de notas sin pausas, sin descansos, a las que él tenía que dar estructura y forma. (Mientras me contaba esto, yo pensaba en Caedmon, poeta anglosajón del siglo VII, que era un pastor de cabras analfabeto y que, según contaban, había sido agraciado con “el arte del canto” una noche en sueños y se pasó el resto de su vida alabando a Dios y a la creación en himnos y poemas).

Cicoria siguió trabajando en el piano y en sus composiciones. Compró libros sobre notación musical y pronto se dio cuenta de que necesitaba un profesor de música. Viajaba para asistir a conciertos de sus intérpretes favoritos, pero no tenía relación con otros músicos de su ciudad o con las actividades musicales que allí se celebraban. Era una búsqueda en solitario, entre su musa y él.

Le pregunté si había experimentado otros cambios desde que le cayó el rayo, una nueva forma de ver el arte, quizá, un gusto distinto en sus lecturas, nuevas creencias. Cicoria me explicó que se había vuelto “muy espiritual” desde su experiencia entre la vida y la muerte. Había empezado a leer todo lo que encontraba sobre este tipo de vivencias y sobre accidentes con rayos. Se había hecho con “toda una biblioteca sobre Tesla” y con todo lo que caía en sus manos sobre el poder bello y terrible de la electricidad de alto voltaje. En ocasiones creía ver “auras” de luz o energía alrededor de los cuerpos de la gente, algo que nunca le había pasado antes del rayo.

Pasaron algunos años, y la nueva vida de Cicoria, su inspiración, no le abandonó ni por un momento. Siguió trabajando como cirujano a tiempo completo, pero su corazón y su mente se centraban en la música. Se divorció en 2004, y ese mismo año tuvo un terrible accidente de moto. Él no lo recuerda, pero otro vehículo golpeó su Harley y le encontraron en una zanja, inconsciente y malherido, con huesos rotos, el bazo destrozado, un pulmón perforado, contusiones cardiacas y, aunque llevaba el casco puesto, heridas en la cabeza. Pese a todo esto, se recuperó del todo y volvió al trabajo dos meses después. Ni el accidente, ni los daños que sufrió en la cabeza, ni su divorcio parecieron hacer mella en su pasión por tocar y componer música.

Nunca he conocido a nadie con una historia como la de Tony Cicoria, pero en alguna ocasión he tenido pacientes con un brote similar de interés artístico o musical repentino, como Salimah M., una investigadora química. Con cuarenta y pocos años, Salimah comenzó a experimentar breves lapsos, de un minuto de duración o menos, en los que sentía “algo extraño”; a veces era la sensación de estar en una playa en la que había estado antes, pero siendo perfectamente consciente de su entorno y capaz de una conversación, o conducir un coche, o hacer lo que estuviera haciendo en ese momento. De vez en cuando, estos episodios venían acompañados de un “sabor amargo” en la boca. Aunque advertía estos extraños sucesos, jamás pensó que tuvieran algún significado neurológico, hasta que tuvo un ataque epiléptico en verano de 2003, y visitó a un neurólogo que le hizo un escáner. La prueba indicó la presencia de un gran tumor en el lóbulo temporal derecho. Ésa había sido la causa de sus extraños episodios, que ahora se sabía que habían sido pequeños ataques en el lóbulo temporal. Los médicos consideraron que el tumor era maligno (aunque probablemente se trataba de un oligodendroglioma, un tipo de tumor relativamente poco maligno) y que era preciso extirparlo. Salimah no sabía si aquello iba a suponer su sentencia de muerte, y le daba miedo la operación y sus posibles consecuencias. A su marido y a ella les advirtieron de que la cirugía podía producir ciertos “cambios de personalidad”. Pero al final la operación salió bien, se extirpó casi todo el tumor y, tras un periodo de convalecencia, Salimah pudo volver a su trabajo.

Antes de la operación, Salimah había sido una mujer bastante reservada, a la que de vez en cuando le molestaban o le preocupaban minucias como el polvo o el desorden; según su marido, a veces “se obsesionaba” con las faenas de la casa. En cambio, después de la operación, a Salimah dejaron de afectarle las cuestiones domésticas. Se había convertido, según las idiosincrásicas palabras de su marido (el inglés no era la lengua materna de ninguno de los dos) en una “gata feliz”. Era, sentenció, una “disfrutóloga”.

La nueva personalidad risueña de Salimah se percibió también en el trabajo. Llevaba 15 años trabajando en el mismo laboratorio y todos admiraban su inteligencia y dedicación. Pero ahora, sin menoscabo de su competencia profesional, parecía una persona mucho más cariñosa, comprensiva e interesada en la vida y los sentimientos de sus colegas. Mientras que antes, en palabras de un compañero, había sido una persona “mucho más introvertida”, tras la operación se convirtió en la confidente y el centro social de todo el laboratorio.

En casa también se despojó de esa personalidad a lo Marie Curie tan centrada en el trabajo. Se permitía más tiempo libre de sus reflexiones y ecuaciones, y empezó a interesarse más por ir al cine o a fiestas, por vivir un poco. Y un nuevo amor, una nueva pasión, entró en su vida. De pequeña había sido, según sus propias palabras, una persona “ligeramente musical”, tocaba un poco el piano, pero la música nunca había tenido un papel relevante en su vida. Ahora era distinto. Anhelaba oír música, asistir a conciertos, escuchar música clásica en la radio o en CD. Se emocionaba hasta el éxtasis o las lágrimas con melodías que antes no le provocaban “ningún sentimiento especial”. Se hizo “adicta” a la radio del coche, que escuchaba de camino al trabajo. Un colega que en una ocasión la adelantó cuando se dirigía al laboratorio, dijo que llevaba la radio “increíblemente alta”, y que la podía oír a medio kilómetro de distancia. Desde su descapotable, Salimah “amenizaba toda la autopista”.

Al igual que Tony Cicoria, Salimah daba muestras de una transformación drástica, y en lugar de sentir sólo un ligero interés por la música, ahora la conmovía intensamente y experimentaba una necesidad constante de ella. Y en ambos casos, se percibían también otros cambios más generales: un resurgir de los sentimientos, como si se hubieran estimulado o liberado toda clase de emociones. En palabras de Salimah: “Lo que ocurrió tras la operación es que volví a nacer. Aquello cambió mi forma de ver la vida y me hizo apreciar cada minuto de ella”.

¿Podría alguien desarrollar una musicofilia “pura”, sin que estuviera acompañada de cambios en la personalidad o en el comportamiento? En 2006, Rohrer, Smith y Warren describieron una situación igual en el sorprendente historial clínico de una mujer entrada en los sesenta que tenía ataques epilépticos en el lóbulo temporal de difícil cura, focalizados en el lóbulo temporal derecho. Después de siete años de ataques, al final llegó a controlarlos con un fármaco anticonvulsivante, la lamotriginia (LTG). Antes de que empezara con esta medicación, Rohrer y sus compañeros escribieron que a esta muje r “siempre le había sido indiferente la música, nunca escuchaba música por placer ni iba a conciertos. En cambio, su marido y su hija tocaban el piano y el violín […] No le conmovía nada la música tradicional tailandesa que había oído en reuniones familiares o en actos públicos en Bangkok ni los géneros clásicos y populares de la música occidental hasta que se mudó a Reino Unido. De hecho, siguió evitando la música en la medida de lo posible y aborrecía ciertos timbres musicales en particular (por ejemplo: solía cerrar la puerta para evitar oír a su marido tocar el piano y el canto coral le resultaba “irritante”).

Esta indiferencia frente a la música cambió radicalmente cuando la paciente empezó a tomar la amotriginia: “Después de llevar varias semanas tomando LTG, se percibió un cambio radical en su apreciación de la música. Buscaba programas musicales en la radio y en la televisión, escuchaba emisoras de música clásica en la radio muchas horas al día y pedía que fueran a conciertos. Su marido contaba que se había quedado ‘traspuesta’ durante toda La Traviata y que le molestó que algunos entre el público hablaran durante el espectáculo. Ahora describía la actividad de escuchar música clásica como una experiencia extremadamente agradable y cargada de emoción. No cantaba ni silbaba, y no se descubrió ningún otro cambio en su comportamiento o en su personalidad. No daba muestras de tener trastornos mentales, alucinaciones ni trastornos en el estado de ánimo”.

Aunque Rohrer et al. no podían señalar la bases precisas de la musicofilia de la paciente, se aventuraron a insinuar que, durante sus años de incorregibles ataques epilépticos, podría haber desarrollado una conexión funcional intensificada entre los sistemas perceptivos en los lóbulos temporales y las partes del sistema límbico, encargado de responder a los estímulos emocionales, una conexión que no se hizo patente hasta que sus ataques quedaron bajo control gracias a la medicación. En los años setenta, David Bear insinuó que dicha hiperconexión sensorial y límbica podía ser la base para que aparecieran sentimientos artísticos, sexuales, místicos o religiosos inesperados que a veces tienen lugar en las personas con epilepsia en el lóbulo temporal. ¿Podría haberle ocurrido también algo parecido a Tony Cicoria?

La pasada primavera, Cicoria participó en un retiro musical de diez días para estudiantes de música, principiantes con talento y jóvenes profesionales. El campamento sirve también de escenario para Erica van der Linde Feidner, una pianista de concierto especializada en encontrar el piano perfecto para cada uno de sus clientes. Tony acababa de comprarle un piano, un Bösendorfer de cola, un prototipo único fabricado en Viena, y Erica pensó que Tony tenía un instinto extraordinario para elegir un piano con el tono exacto que quería. Cicoria sintió que era un buen momento y un buen lugar para debutar como músico.

Se preparó dos piezas para su concierto: su primer amor, el Scherzo en si bemol menor de Chopin, y su primera composición propia, que tituló Rapsodia, Opus I. Su forma de tocar y su historia electrizaron a todo el mundo en el campamento (muchos expresaron el deseo de que a ellos también les cayera un rayo). Tocó, según Erica, con “gran pasión y brío”, y si no con un genio sobrenatural, al menos sí con una habilidad encomiable, una hazaña asombrosa para una persona que carecía prácticamente de educación musical y que había aprendido a tocar por su cuenta a la edad de 42 años.

El doctor Cicoria me preguntó qué opinaba al final de su historia. ¿Alguna vez me había visto ante algo parecido? Yo le pregunté lo que pensaba él y cómo interpretaría lo que le había sucedido. Me respondió que, en calidad de médico, no sabía cómo explicar lo que le había pasado y que, por tanto, tenía que considerarlo en términos “espirituales”. Yo repliqué que, con todos mis respetos hacia el mundo espiritual, me parecía que hasta los estados de ánimo más exaltados, las transformaciones más sorprendentes, deben de tener unas bases físicas o, al menos, algún correlato fisiológico en la actividad neuronal.

En la época en que le alcanzó el rayo, Cicoria tuvo tanto una experiencia cercana a la muerte como un viaje astral. Se han dado muchas explicaciones sobrenaturales o místicas a los viajes astrales, pero también llevan siendo objeto de la investigación neurológica un siglo o más. Dichas experiencias parecen tener un formato relativamente estereotipado: uno parece no estar en su propio cuerpo, sino fuera de él y, en la mayoría de los casos, mirándose a sí mismo desde arriba a unos dos metros y medio de distancia (los neurólogos se refieren a esto con el término “autoscopia”). Uno cree ver claramente la habitación o el espacio a su alrededor y a otras personas y objetos cercanos, pero desde una perspectiva aérea. La gente que ha vivido dichas experiencias suele describir sensaciones vestibulares como “flotar” o “volar” por el aire. Los viajes astrales pueden inspirar miedo, alegría o un sentimiento de distanciamiento, pero se suelen definir como intensamente “reales”, nada que ver con un sueño o una alucinación. Esto se ha registrado en muchas clases de experiencias cercanas a la muerte, así como en ataques epilépticos en el lóbulo temporal. Hay pruebas que indican que los aspectos visoespaciales y vestibulares de los viajes astrales están relacionados con un trastorno funcional en la corteza cerebral, en especial en la región en la que se unen los lóbulos temporales y los parietales 1.

Pero no fue sólo un viaje astral lo que relató Cicoria. Vio una luz blanquiazul, vio a sus hijos, su vida pasó ante sus ojos, tuvo una sensación de éxtasis y, sobre todo, de estar experimentando algo trascendental y extremadamente significativo. ¿Cuáles podrían ser las bases neuronales para esto? Otras personas han descrito con asiduidad experiencias cercanas a la muerte de este tipo cuando corrían –o creían que corrían– un gran peligro, ya fuera porque de repente se vieron envueltos en un accidente, porque les cayera un rayo o, en la mayoría de los casos, porque revivieran tras una parada cardiaca.

Todas éstas son situaciones que no sólo provocan pavor, sino que tienen muchas probabilidades de causar una bajada repentina de la tensión sanguínea y del riego cerebral (y, en el caso de la parada cardiaca, una falta de oxígeno en el cerebro). Es probable que haya un despertar emocional intenso y un aumento de la noradrenalina y de otros neurotransmisores en dichos estados, ya sean inducidos por el terror o por el éxtasis. Hasta la fecha, sabemos muy poco de los verdaderos correlatos neuronales en dichas experiencias, pero las alteraciones de la conciencia y la emoción que ocurren son muy profundas y deben de implicar a las partes emocionales del cerebro –las amígdalas y el núcleo del tronco cerebral–, así como a la corteza 2.

Mientras que los viajes astrales tienen un carácter de ilusión perceptiva (a pesar de ser compleja y singular), las experiencias cercanas a la muerte cuentan con todas las características de una experiencia mística, tal y como William James las define: pasividad, inenarrabilidad, fugacidad y una cualidad intelectual. La persona está completamente inmersa en una experiencia cercana a la muerte, sumergida –casi de forma literal– en unos haces de luz (a veces un túnel o una chimenea) que la atraen hacia el más allá, una vida más allá, un espacio y tiempo más allá. Se tiene la sensación de mirar por última vez, de despedirse (a un ritmo extremadamente acelerado) de las cosas terrenales, de los lugares, de las personas y de los acontecimientos que forman parte de la propia vida, y una sensación de éxtasis o alegría a medida que uno se eleva hacia su destino, un simbolismo arquetípico de la muerte y la transfiguración. La gente que ha vivido experiencias de este tipo no las olvida fácilmente y pueden tener como consecuencia una conversión o una metanoia, un cambio de mentalidad, que altera la dirección y la orientación de la vida. Uno no puede suponer, así como tampoco lo puede hacer con los viajes astrales, que estas experiencias sean un mero capricho; hay características muy parecidas en las que la gente hace hincapié en muchos relatos. Las experiencias cercanas a la muerte deben de tener también su propia base neurológica, una que altere profundamente la propia conciencia.

¿Y qué hay del extraordinario arrebato de musicalidad de Cicoria, su repentina musicofilia? Los pacientes que experimentan una degeneración de las partes frontales del cerebro, la “demencia frontotemporal”, a veces desarrollan una aparición o una liberación asombrosas de talentos musicales y de pasión por la música al perder las capacidades de abstracción y del lenguaje, pero está claro que éste no era el caso de Cicoria, que podía expresarse perfectamente y era muy competente en todos los sentidos. En 1984, Daniel Jacome describió el caso de un paciente que había sufrido un ataque al corazón que le había dañado el hemisferio izquierdo del cerebro y, como consecuencia de ello, había desarrollado “hipermusia” y “musicofilia”, junto con afasia y otros problemas. Pero nada hacía suponer que Tony Cicoria hubiera sufrido un ataque o que hubiera experimentado un daño cerebral significativo, aparte de unas molestias transitorias en sus sistemas de memoria durante una o dos semanas después de que lo alcanzara el rayo.

Su situación me recordó un poco a Franco Magnani, el “artista de la memoria” sobre el que he escrito en otra ocasión 3. Franco nunca había pensado en ser pintor hasta que experimentó una extraña crisis o enfermedad –tal vez una clase de epilepsia en el lóbulo temporal– a los 31 años. De noche soñaba con Pontito, el pueblecito toscano en el que había nacido: al despertarse, las imágenes seguían siendo extremadamente vívidas, realistas y profundas (“como hologramas”). A Franco le consumía la necesidad de hacer reales esas imágenes, de pintarlas, así que aprendió a pintar por su cuenta, dedicando cada minuto libre a producir cientos de panorámicas de Pontito.

¿Es posible que el rayo que alcanzó a Cicoria hubiera desencadenado tendencias epilépticas en sus lóbulos temporales? Hay muchos relatos de la aparición de inclinaciones artísticas o musicales debido a ataques epilépticos en el lóbulo temporal, y la gente que sufre esos ataques puede desarrollar asimismo intensos sentimientos místicos o religiosos, como Cicoria. Pero él no había descrito nada parecido a un ataque epiléptico y, aparentemente, después de lo sucedido su electroencefalograma era normal.

Además, ¿por qué se retrasó tanto el desarrollo de la musicofilia de Cicoria? ¿Qué es lo que ocurrió en las seis o siete semanas que pasaron entre su paro cardiaco y la repentina aparición de la musicofilia? Sabemos que su accidente tuvo efectos inmediatos: el viaje astral, la experiencia cercana a la muerte, el estado de confusión que duró unas horas y los trastornos de memoria que le duraron un par de semanas. Todos estos efectos podrían deberse a la anoxia cerebral (ya que su cerebro debió de estar sin recibir el oxígeno necesario durante un minuto o más) o podrían ser efectos directos del propio rayo sobre el cerebro. No obstante, cabe sospechar que la aparente recuperación de Cicoria un par de semanas después de estos acontecimientos no fue tan completa como parecía, que quizá hubiera otro tipo de daño cerebral que pasara desapercibido y que su cerebro siguiera reaccionando al daño original y reorganizándose durante ese periodo.

Cicoria tiene la sensación de que ahora es “una persona diferente”, desde un punto de vista musical, emocional, psicológico y espiritual. Ésa era también la impresión que me daba a mí mientras escuchaba su historia y contemplaba algunas de las nuevas pasiones que lo habían transformado. Si lo vemos desde una perspectiva neurológica, supongo que su cerebro debe de ser muy distinto ahora de como era antes de que el rayo lo alcanzara o en los días que siguieron al accidente, cuando las pruebas neurológicas no mostraban nada fuera de lo común. Parece ser que los cambios se dieron en las semanas posteriores, cuando su cerebro estaba reorganizándose, preparándose, por así decirlo, para la musicofilia. ¿Podemos ahora, 12 años después, definir esos cambios, identificar las bases neurológicas de su musicofilia? Desde que Cicoria se lesionó, en 1994, se han desarrollado pruebas nuevas, mucho más precisas, para medir la función cerebral. Él admitió que sería interesante seguir analizando su caso, pero, después de unos instantes, recapacitó y dijo que quizá sería mejor dejar las cosas como estaban. Había sido un golpe de suerte, y la música, fuera cual fuera su origen, había sido una bendición, una gracia que no había que cuestionar.